De las primaveras árabes al fascismo. Twitter

Las consideramos fuente de entretenimiento. Nos han avisado de los peligros pero seguimos dudando de que lo que tenemos, lo que somos o lo que publicamos, pueda ser de interés para nadie más que nosotros mismo o algún conocido.

Sin embargo las redes sociales son consideradas ya el 5º poder. Después de los 3 primeros de Montesquieu: ejecutivo, legislativo y judicial; y el 4º que quedaría reservado para los medios de comunicación.

En 2011 Twitter fue la plataforma que movilizó al mundo: Las primaveras árabes, el 15M, la ocupación de la plaza Sintagma de Atenas, la ocupación de Wall Street…protestas que agitaron 950 ciudades en 82 países distintos. Las consecuencias han sido cambios de gobierno en varios países, la aparición  de organizaciones civiles con una amplia influencia en la opinión pública y nuevas fuerzas políticas. Twitter es un arma y no siempre la empuña la izquierda o los más desfavorecidos. Trump y Vox también la han utilizado para sus fines políticos con éxito.

Por ello me gustaría recuperar las advertencias que hizo Wael Ghonim tras ser liberado de su encarcelamiento en Egipto. Ahora que las fuerzas políticas se fragmentan cada vez más y la extrema derecha está viviendo su propia primavera en toda Europa, creo que no está de más tener presente el impacto que pueden tener las redes.

Riesgos políticos de las Redes Sociales

  1. No podemos controlar los rumores, aquellos que confirman las creencias de la gente son difundidos y creídos rápidamente. Una vez expuesto en la red, habremos perdido todo el control sobre el rumor, aunque sea falso.
  2. Tendemos a comunicarnos sólo con la gente que piensa como nosotros. Silenciamos, bloqueamos o dejamos de seguir aquellos que piensan diferente, encerrándonos en nuestra ideología y perdiendo contacto efectivo con la realidad.
  3. Las discusiones online pueden pasar rápidamente a movilizaciones llenas de ira. Tendemos a olvidar que detrás de cada pantalla hay una persona y no solo un avatar.
  4. Resulta muy difícil cambiar nuestras opiniones, debido a las limitaciones de la plataforma tenemos que resumir nuestras conclusiones en pocos caracteres. Por lo que tendemos a ser concluyentes en lugar de abiertos al debate.
  5. (y quizá el más crítico) Las plataformas sociales están más diseñadas para la difusión que para alcanzar compromisos. Favorecen comentarios por encima de conversaciones profundas: «that we are here to talk at each other instead of talking with each other».

Wael Ghonim es bloguero y administrador de las páginas de FB que alimentaron las Primaveras Árabes. Sus comentarios han sido extraídos del libro Move Fast and break Things.

 

3 meses

Ecuador del experimento «Sin Redes»; el 20 de junio es la fecha de fin, así que aprovecho este hito para hacer una pequeña reflexión.

Salirse de la red no es nada fácil.

Quizá de Instagram y Twitter sí. Desinstalas y ciao, pero Linkedin y Facebook son mucho más complejos.

Linkedin es un espacio profesional. Más allá del CV y de la búsqueda de empleo, hay mucha información y muchas conversaciones que se articulan en la plataforma. En mi caso gente de mi trabajo o de mi red profesional, me ha pedido expresamente que entrase para añadir a personas, editar mi perfil o poner en contacto a dos conocidos. Lo que ya contesta en parte, la pregunta que debe responder el experimento en junio: ¿Es viable desactivar tu cuenta de Linkedin por completo? La respuesta es un rotundo no. Me temo que estar en Linkedin es necesario dentro del contexto laboral.

Facebook presenta una problemática distinta. Durante mucho tiempo quisieron ser el nuevo Google y el nuevo WordPress y esto ha dejado coletazos. El más importante es que hay muchas asociaciones, grupos y negocios locales, que no tienen un espacio como tal en la web, pero sí una página en Facebook.

Donde más lo sufro es en los conciertos. Barcelona tiene más manga ancha por parte del ayuntamiento para la música en directo (más que Madrid por lo menos) y la mayor parte de las salas sólo tienen una Facebook Page. Ni newsletter, ni blog, ni nada que te permita enterarte de los próximos conciertos si no tienes cuenta en FB. Ejemplos hay muchos, como La Sonora de Gracia, que programa conciertos todas las semanas, pero solo los publica en Facebook.

Resumiendo, en estos 3 meses he tenido que entrar en algunas redes. Ni he publicado ni he mirado qué publicaban mis contactos y esto ha generado que varias personas me preguntasen (preocupadas de verdad) si estaba bien.

Sin redes - 3 meses

Es bonito que la gente piense en ti, y de hecho esto ha provocado más cafés y más cañas con gente a la que hacía tiempo que no veía.

Pero el mejor aprendizaje está siendo personal. El apagar las redes me ha dejado espacio y tiempo para reflexionar hacia dentro y no «desde los otros». Dejar de ver tu vida como un escenario permanente con público virtual, y pasar a entender la realidad desde el equilibrio interior.

Cómo experimento es muy recomendable.

 

 

Redes Sociales: Comerciando con Sentimientos

«Hoy me he siento triste»

Varias horas después el balance serán unos 15 comentarios en el muro del Facebook preguntando qué pasa, dando mucho ánimo. Varias menciones en el Twitter y algún que otro mensaje directo.

Mails pocos

Llamadas ninguna.

La alienación de las redes sociales

Las redes Sociales se han ido colando en todas las áreas de nuestras vidas, la profesional, la familiar y personal, eliminado las escasas barreras que quedan ya entre lo privado y lo público.

Lo preocupante es que con esta extensión de la vida pública muchas áreas de lo personal pierden sentido. Parece que la vida digital fuera cada vez más real, pervirtiendo las relaciones sociales en algo deshumanizado y dependiente de una pantalla.

¿Compensa más un tweet publicando nuestro estado de ánimo que unas cañas con los amigos que de verdad se preocupan por cómo estás?

La rapidez de internet ha transformado todo en efímero, las relaciones, nuestra atención por algo o un sentimiento. Gente que te manda el pésame en un tweet y en el siguiente publica su foto en el Parque Warner exultante de alegría.

Me preocupa que el ser humano se sienta reconfortado con tweets y comentarios en lugar de con abrazos. ¿Estamos avanzando a un sociedad de pseudoemociones donde ya nada se siente con intensidad? Dónde tódo está anestesiado por la seguridad que da el teclado?

Ya no sentimos, comerciamos con sentimientos, conformándonos con interacciones digitales en lugar de con calor social.

Mientras la mayoría cada vez personaliza más sus publicaciones en el Facebook, los hay que lo sentimos más extraño y ajeno. Leer que se acaba de morir la abuela de un amigo debajo de la publicación de Coca cola con su concurso vía instagram….

Si estoy triste se me ocurren mejores manera de encontrar consuelo que publicándolo en una red social.