La presión social para que seas parte del rebaño

Me encantó 1984. Primero el libro, después la peli. Y todas las referencias visuales que luego se han apoyado en ella, especialmente aquel primer anuncio de Apple. Aunque estuviera cargado de la paradoja de «compra para ser diferente».

(Yo) creo que ser diferente hoy en día es atreverse a pensar en otra dirección.

Sin embargo, la mayoría de las veces me siento como plastilina a la que meten en moldes redondos, cuadrados o triangulares, para juntarse con el resto de colores y acabar de un tono marrón bien feo. Color mierda de toda la vida.

Intentar pensar de forma diferente requiere reflexión, tiempo, concentración, eliminar las distracciones y el «ruido mental». A mi me cuesta mucho.

Esto del experimento de desinstalar todas las redes sociales y no abrirlas para nada (por cierto a 7 días de cumplir el mes) me deja mucho tiempo de silencio mental. Me he encontrado muchas más veces que antes, respirando y siendo plenamente consciente del momento. Es como eliminar todo el atrezzo de la obra y quedarte tú sola en medio del escenario, acompañada únicamente por el mónologo interior. Y cuando callas, silencio.

Y en ese paréntesis sí que hay espacio para ver las cosas con la distancia necesaria para evaluarlas y pensarlas.

La historia está, y aquí el porqué del post, que me ha vuelto a sorprender la presión social alrededor para que volviese a las redes. Como si no estar siguiendo a otros me dejase fuera de LA REALIDAD, así con mayúsculas, y no publicar estuviera privando de mi presencia a mis amigos. Me explico:

  • «Claro, como no te enteras de nada porque no estás en las redes»
  • «Qué sabes de Rosanna?» (…) «no mujer, ahora está en la nieve, no lo has visto en instagram? ah no, claro»
  • «tía te he echado de menos, como ahora no publicas nada»
  • «me ha preguntado Anna que si estabas bien, o te pasaba algo, que hacía mucho que no subías nada»
  • «y qué, te va a durar mucho lo de tu periodo de reflexión?»

Puedo seguir, las tengo todas registradas en el cuaderno, con hora y día. La mayoría de la gente se lo toma con una excentricidad de las mías, otros directamente me miran con cara de condescendencia y me dicen «ya volverás», y también la muy habitual sorpresa, «por qué?»

No soy representativa, y mis colegas tampoco. Muchos de ellos están metidos hasta el cuello en el mundo digital, por gusto y por profesión, así que es normal que perciban más mi ausencia. Además soy por lo general muy cansina en redes, y pasar de 100 a cero se nota.

Pero aún así, si mandamos a la mierda todas las redes sociales, ¿qué perdemos de verdad en nuestra vida?

Por qué se nos dirige socialmente para estar ahí? y por qué queremos que otros también lo estén?

 

 

SIN REDES SOCIALES – investigación

Ni Facebook, ni Instagram, Twitter, Linkedin, Pinterest…

Las reglas son muy básicas y concretas, no abrirlas (y por extensión tampoco publicar) ni en desktop ni en mobile. Tiempo mínimo 1 mes, máximo 6 meses.

Objetivo: entender mejor el papel que juegan en la vida cotidiana.

Tengo una teoría personal: no me considero nada especial, sino más bien del montón. Entre los percentiles normales de casi todo (altura, kg, gustos, aficiones, intereses, hábitos). Así que por lógica, si puedo entenderme a mí misma probablemente también pueda entender a buena parte de la población.

Para documentarlo, tengo que apuntar en un cuaderno cada vez que me gustaría consultarlas o publicar algo. Reflejando hora, sitio en el que estoy y qué estoy haciendo en ese momento. De momento van 15 días de experimento. Me gustaría que fuera el arranque de la investigación para el doctorado.

Algunas áreas observadas durante estas 2 semanas:

  • La batería del móvil no se acaba (maravilla!)
  • Ligero sentimiento de soledad y desconexión
  • Aumento de la concentración
  • El uso de la doble pantalla (mobile+tv) ha caído en picado
  • Necesidad de consultar más fuentes de información (apps de noticias) ante la falta de Twitter
  • Aumento del uso de Whatsapp (casi no lo usaba antes del proyecto)
  • «MONO» GENERALIZADO

Las «trampas» que me he pillado a mi misma haciendo

29/12/2017 11:47 – Entré en Flickr. No lo habría desde hace años. Lo cerré de golpe cuando me di cuenta de que en el fondo, estaba intentando suplir el consumo audiovisual que normalmente realizo por Instagram.

29/12/2017 10:05 – Escribir un post para el blog muy extenso sobre el proyecto de investigación. Lo he sustituido por este. Es pronto para hacer asunciones o extraer insights. Publicándolo no estaba sino realizando otra función de mis redes, construir una imagen de mi misma. He preferido redactar este de forma mucho más somera. Todos los detalles de la investigación (notas, apuntes, grabaciones de voz y otras reflexiones) están documentadas esperando a ser analizadas a medida que los hitos del experimento se vayan alcanzando.

Un apunte interesante, apartar el objeto de tentación y no verlo ayuda a desarrollar mayor autocontrol. El móvil se pasa la mayor parte del tiempo guardado en la mochila o en el bolso. Es uno de los insights que fueron extraídos del «marshmallow experiment» o en castellano «la prueba del malvavisco».

Otros artículos sobre el tema:

Cognitive and attentional mechanisms in delay of gratification

Self-Control and Grit: Related but Separable Determinants of Success

 

Salir de la Caverna Digital 2

Sólo añadir al post anterior sobre los Algoritmos y cómo nos están encerrando en una nueva Caverna Digital  una noticia para ejemplificar cómo los votantes de Clinton y los de Trump estaban siguiendo cuentas de Twitter totalmente distintas.

Recomiendo la lectura del artículo entero de Vice sobre la investigación del MIT. Clave para entender cómo se están formando las burbujas mediáticas….o cómo nos quedamos más encerrados en nuestras propias cavernas digitales.

https://news.vice.com/story/journalists-and-trump-voters-live-in-separate-online-bubbles-mit-analysis-shows

 

Nos hace falta más Platón.

 

Facebook aburre

Lo dicen los datos, según Social Bakers Facebook pierde usuarios en España. A lo largo de los últimos meses 500.000 usuarios han finiquitado su relación con la plataforma y han dicho adiós a horas de videos, de cotilleos y de aplicaciones para marcas.

 bakers

Hasta hace unos meses parecía que las apps de Facebook representaban una nueva etapa de la plataforma. Meses después nos encontramos en una reunión con el cliente, desaconsejando que hagan esa inversión, a pesar de que incrementaría nuestra facturación.

Veamos ejemplos:

Un ejemplo reciente: Starbucks lanzó hace unas semanas una nueva app para elegir la nueva cookie que formará parte de su oferta. Los usuarios sólo tienen que clickar sobre una de las tres opciones. De los casi 460.000 seguidores que tiene la marca en Facebook, sólo 2.508 han participado en la app. Eso hace una tasa de participación inferior al 1%.

 StarbucksNo es el único caso, pocas apps consiguen superar ese 1% de participación. Con esos datos de rendimiento en la mano, incluir una app como activación en Facebook es una decisión que debe sopesarse bien.

  • ¿Va a aumentar la visibilidad de la campaña o la tasa de recuerdo de nuestros usuarios?
  • ¿Aumentará los nuevos usuarios o quizá reforzará el engagement que tenemos con los usuarios actuales?
  • Y uno de los puntos más importantes, ¿Cuál va a ser el coste por acción, o el coste por participación de cada uno de esos usuarios?

 Incluso si decidimos seguir adelante con nuestra app es poco probable que rompamos esa barrera del 1% si no hay un reward (premio o cupón) de por medio.

¿Y el alcance?

Lo resultados que me devuelven los análisis cuantitativos es que cada vez más personas acaban por ocultar las notificaciones, especialmente las que están relacionadas con marcas.

Alcance

De 450.000 usuarios de nuestra página, sólo 569 vieron la publicación. Podría ser que nuestros contenidos no sean interesantes, o bien que no están alineados con el target. Es posible, pero los análisis con las marcas de la competencia a través de Social Bakers demuestran que es una tendencia.

¿Qué está pasando en Facebook?

La gente se aburre. De acuerdo al estudio de Pew Research el 67% de los usuarios de Facebook se han tomado unas vacaciones de la plataforma en algún momento. Es decir que deliberadamente han decidido dejar de entrar en Facebook. Las razones son variadas pero pueden resumirse en 4:

  • Estoy demasiado ocupado para Facebook
  • No me interesa
  • El contenido no es interesante
  • Hay demasiado drama

 Pew Internet

Es decir, además de participar cada vez menos con apps, y de ocultar las notificaciones de las empresas, podemos decir que una parte creciente de los usuarios está perdiendo el interés en Facebook.

La plataforma social donde se articulan la mayor parte de las campañas en redes sociales, simplemente está dejando de ser interesante.

¿Y a dónde se están marchando esos usuarios?

Es pronto para decirlo. Google+, Pinterest y Twitter son las redes sociales que más usuarios han ganado este año en España, pero las grandes ganadoras son las apps para móviles. La hipótesis es que whatsapp e Instagram han robado horas de interacción a Facebook.

Eso explicaría la integración de Facebook con Instagram tras la adquisición de la App, en una maniobra para seguir atrayendo público a Facebook. Aunque a mi modo de ver, lo único que están consiguiendo es una duplicación de contenidos en dos plataformas distintas.

El reto de los próximos meses no es inventar nuevas apps, o nuevas redes sociales, sino volver a los orígenes, a los intereses de la gente. Volver a hacer investigación cualitativa para analizar si estamos ante un cambio de tendencia en digital.