Termostato

Si le parece subimos por Casanova y de ahí luego a Gran de Gracia. Ahora esta muy tranquilo y se llega bien. Siendo domingo no habrá problema. Ayer habría sido otra cosa, sobre todo con el Orgullo que ha habido mucho trabajo. La verdad es que no nos podemos quejar porque lo que va de 2019 está siendo mucho mejor que los últimos años. Se nota que no hay tantos Uber ni Cabify en la ciudad, que la gente sale y gasta más. Parece que la crisis ya se se acaba de verdad, habrá que rezarle a la virgen o algo porque han sido años muy duros. A punto estuve de perderlo todo, hasta la licencia del taxi. Compartía la licencia con mi pareja, dos hijos, una casa, el divorcio fue justo antes de la crisis y no sé si fue mejor o peor. Al principio me alquilé una habitación, no sé muy bien porqué. Quizá para no vivir con mi madre, menuda tontería. Ahora vivo con ella pero en aquel entonces me pareció que la cosa estaba mal, que de mayor tienes que poder vivir por tu cuenta. Madre mía, como está esto un domingo por la noche ¿ve lo que le digo? Para mí la clave es Gracia. En concreto tres sitios, el Adonis, La pepita y el Bar Mut. Si están llenos y tienen movimiento en la terraza, es que la cosa está bien, que hay trabajo. Antes de la crisis los veías con cola pero luego daban pena, estaban vacíos, pero ahí están, han aguantado y vuelven a estar como antes. Son míticos de la ciudad. Pues lo que le decía, para mí Gracia es una forma de saber si va a haber trabajo y cómo lo voy a pasar con el taxi. Es un barrio con mucha vida, mucho hippie bohemio con pasta, si hay movimiento aquí es que la ciudad va bien, es un termostato.

Enraizamiento

La teoría es sencilla: cortas un trozo de crasa por el tallo, lo dejas secar al aire unos días para que cicatrice y cuando ya parezca curado, lo llenas de polvo de enraizamiento (un cocktail molotov de cariñitos y enzimas) y lo plantas en tierra porosa.

3 años en Barcelona

 

En unas semanas me toca firmar la renovación del piso, mi primera vez en la vida.

3 años en Barcelona

Para alguien que se ha mudado 26 veces en 37 años, llevar 3 años en la misma ciudad y en la misma casa, es algo muy mágico.

Me acuerdo que de pequeña lo que más echaba de menos era la estabilidad, me imaginaba de mayor teniendo una vida segura, tranquila y con pocos cambios. Pero ya de adulta la he buscado más fuera que dentro, y eso ha hecho que tomase muchas decisiones arriesgadas que no siempre me han llevado a conseguirla.

No sabría explicar muy bien porqué, pero Barcelona me arraiga. Pasan los días, la vida, cambios, personas nuevas, pero no siento esa llamada acuciante por cerrarlo todo y empezar de nuevo. Lo he pensado muchas veces estos meses, volver a Madrid. La empresa está allí. Pero no encuentro motivos para irme y sí muchos para quedarme. Cuando vuelvo de Lavapiés siempre me queda un poco de morriña, pero luego me bajo en bici por el Carrer Girona, con los árboles a los lados, y se me pasa.

Madrid me dice quién soy, Barcelona lo que me queda por crecer.

Quizá es que he dejado de buscar la estabilidad fuera y la estoy trabajando por dentro. O quizá es que he dejado de buscar, así en general.

Cuando hayan pasado unas semanas, tendré que trasplantar los esquejes a una maceta más permanente. Si todo va bien, empezarán a echar raíces.