El cambio en la industria musical: del tener al saber.

Ayer salió la segunda entrega del podcast Marketing online para la música, un programa creado, realizado y producido por Esther Checa y los amigos de Subterfuge Records. En este episodio he tenido la oportunidad de contar una de las investigaciones que llevamos a cabo el año pasado sobre cómo se han modificado los hábitos culturales y el impacto que han tenido sobre las plataformas digitales y la industria musical.

Creo que el podcast ha quedado estupendo (Gracias Esther!!) pero quizá los insights no se entiendan con toda la claridad que merecen, así que permitidme que los desmenuce un poquito mejor por aquí:

El papel clave que juega el aprendizaje en todo este cambio cultural.

Hemos pasado del tener al saber. En los últimos 20 años se ha pasado de tener la música (grandes colecciones de discos) a que ésta pierda su dimensión física. Recordemos que en torno al año 2000 es cuando Napster y las descargas ilegales empiezan su ascensión. Hay un libro excelente para entender mejor este tema: Cómo dejamos de pagar por la música. Lo interesante es que antes, para ser respetado por tu conocimiento musical, se presuponía que tenías muchos discos o libros, hoy en cambio lo que te valida como alguien influyente a nivel musical dentro de tu círculo es el conocimiento musical. Y ahí lo interesante es ver cómo aprende la gente de música.

El papel del curator. El punto anterior nos lleva a este y a analizar dónde se informa la gente de música (la importancia de los blogs, eZines, películas, cuentas de twitter, podcast…) no son música pero son contenidos que te legitiman en torno a la música. Aquí sería interesante analizar dónde están los influencers en el sector de la música y dónde en otras industrias culturales. Un fenómeno a estudiar es lo que está pasando en los videojuegos, donde unos pocos youtubers han logrado poner de moda un videojuego en pocos meses. Lo curioso es que el juego lleva ya 3 años, pero no ha sido hasta ahora que ha empezado a volverse popular. 

Los influencers y curators son los que nos abren la puerta a esa legitimidad que se adquiere mediante el conocimiento y no ya lo físico: colecciones de discos y casettes.

El consumo como posicionamiento militante.

Si todo está en la red, ¿por qué seguimos comprando «cosas» relacionadas con la música? Porque comprar en la industria cultural es una forma de «pertenecer», de vincularlo con la propia identidad.

Las causas que apoyamos dicen cosas de nosotros. Por eso apoyamos en Verkami para que salga el documental de Parchis, compramos camisetas (que solo nos pondremos para dormir) al grupo que estamos escuchando en la sala, o compramos el vinilo por tenerlo como elemento fetiche, aunque la mayor parte del tiempo tiremos de Spotify. Esto es clave para los grupos de música, convertirse en una causa y no sólo en una marca. Para ello necesitan narrativa, un storytelling de lo que son y un ecosistema digital que permita convertir las redes en amplificadores de ese mensaje.

Los vinilos son un elemento fetiche que expresa nuestra personalidad.


La disolución de los canales.

A diferencia de lo que pensamos, la gente no escucha ya música en unas pocas plataformas. Éstas se han multiplicado y la música por tanto ha dejado de ser identificada con un soporte concreto, se ha liberado, ahora sólo es contenido. Buenos ejemplos de ello son Fornite, Tiktok, o las stories de Instagram. Muchas de las personas que entrevistamos para un proyecto sobre Reggaeton nos comentaron que eligen la música que directamente les recomienda Instagram y que se dejan llevar por ese ranking para luego escuchar música en otras plataformas como Youtube o Spotify. Es decir, que muchas personas (especialmente las que no superan los veinticinco años) descrubren la música en Instagram. Curioso ¿Nuevo filón para Facebook?


La ausencia de liturgia en la música online.

En pandemia han desaparecido los conciertos físicos y con ellos, parte de la liturgia (los rituales) y preparación del evento. La música online no se experimenta igual que de forma presencial durante el concierto, pero tampoco antes o después del mismo. Aquí tenemos testimonios de informantes que nos contaron lo importante que era tener la entrada física, el ponerse de acuerdo con los colegas sobre quién compraba las entradas, en qué bar se tomaban las cañas o qué se hacía después del concierto para comentarlo. Y es que según Julián Marías, un filósofo discípulo de Ortega y Gasset, parte de la felicidad de los eventos viene de su anticipación. Es decir, que en los conciertos una parte que nos produce mucha felicidad es la misma planificación, algo similar a la felicidad que nos produce planificar un viaje.

De nuevo, el ejemplo de industria cultural que está siendo muy exitosa en esto son los videojuegos. El FIFA y su lanzamiento de cartas y eventos semanales son citas que los gamers apuntan en el calendario y planifican. ¿Podríamos lograr algo así en la música online?

Os dejo el podcast por si queréis escucharlo: https://open.spotify.com/episode/04Fpyjn9PC5KT5z4hnQL52?si=m6B-JWMtQ5qiSkfqeNsrkQ&nd=1

Sin drogas de supermercado: conclusiones (¿?)

No tengo conclusiones, solo muchas más preguntas.

¿Por qué es omnipresente el azúcar? Tomate frito, pan blanco, embutido…todo tiene azúcar si le damos la vuelta al envase y miramos los ingredientes. ¿Por qué?

¿Por qué la sociedad está cada vez más obesa y más enferma? ¿Cómo podemos culpar a las personas de no tener fuerza de voluntad y hacerlos sentirse deprimidos y fracasados por el peso?; cuando la comida basura está en todas partes? cuando todos los anuncios, películas y productos del supermercado potencian comer mal? cuando las farmacéuticas se enriquecen gracias a las diabetes, colesterol y enfermedades coronarias?

¿Cómo de conectado está el cáncer con la mala alimentación?

Mi lista de preguntas sigue. El experimento sólo ha sido una excusa para reflexionar sobre la comida. El café y el alcohol probablemente son de las sustancias menos malas que incluía el experimento, frente al azúcar, la coca cola, la bollería y los alimentos procesados en general.

Pero más que el experimento, que solo ha sido una prueba de fuerza de voluntad y de modificación de pequeños hábitos; lo que realmente ma he hecho reflexionar son los documentales que estoy viendo, y son unos cuantos:

Mis reflexiones sólo están al principio. El experimento ha terminado y he vuelto al café y al alcohol (el resto ha quedado descartado de mi dieta), pero esto no ha hecho más que empezar… Tengo dos puntos de partida que voy a seguir investigando y pensando sobre ellos:

1. Comer es un acto político

Todo está conectado, la economía, la polución, la cultura, el sistema sanitario, la explotación de cultivos, el precio de un tomate… Lo que nos llevamos a la boca tiene consecuencias sobre nuestro cuerpo y el mundo que nos rodea. Cada visita al supermercado es un pequeño efecto mariposa; con implicaciones mucho más profundas que a quién votamos cada 4 años.

2. ¿Qué es «comer bien»? Comer es cultura

Marvin Harris tiene dos libros que reflexiona sobre la alimentación desde el punto de vista antropológico: Bueno para comer y Vacas, cerdos, guerras y brujas. Explican porqué en unas sociedades se comen insectos y en otras no se prueba la ternera o el cerdo. Las creencias marcan nuestra alimentación.

¿Qué creencias tenemos en la sociedad occidental para envenenarnos lentamente con comida basura? Proteínas animales, leche, queso, fritos, cantidades que no nos caben en el estómago, sal y azúcar por kilos, procesados que no tienen nada de comida… ¿a qué dioses estamos adorando?

Re-pensando en ello.

 

 

 

 

 

 

 

Antropología: primer congreso

El lunes estaré de road trip de Madrid a Granada con dos músicos de rock que además son antropólogos. El viaje en sí promete.

Vamos al AIBR a presentar un estudio sobre antropología económica. Pinta bien (el viaje y la semana de conferencias). Esto van a ser oficialmente mis vacaciones entre mi actual trabajo y El Viaje de Walker. La empresa de investigación etnográfica que hemos montado Quike, David y yo.

Me produce mucha curiosidad ver cómo es un congreso académico, más lleno de antropólogos. Llevo 10 años yendo a ponencias, eventos y saraos de marketing digital, pero en la universidad (y de antropología)  no he ido a ninguno.

  • Son los mismos formatos de ponencia?
  • El networking es igual de importante?
  • Cómo de fácil o difícil es integrarse?

No sé si llegaremos a disfrutar del networking. Por ser novatos nos han puesto la ponencia el viernes a las 9:00, justo al día siguiente de la fiesta de celebración. Novatada total.

Si puedo intentaré estar para escuchar a Paul Stoller, su ponencia va justo de temas relacionados con mi doctorado. [Groupies de la antropología].

No son vacaciones, porque habrá curro, pero esta semana es salir de la rutina total y cuando vuelva habrá que inventarse una rutina nueva. No tengo ni idea de cómo va a ir todo esto, el nuevo rumbo profesional, el cambio de vida, el doctorado, pero de momento tengo libélulas, mariquitas y grillos en el estómago.

Canibalismo en la oficina

Un equipo es como una tribu, y una oficina  es como el territorio donde esa tribu vive y convive con otras.

Los azande eran un pueblo que habitaba los territorios actuales del Congo. Estaban formados por varias tribus y aldeas, y uno de sus rasgos más interesantes era su organización política. El Rey ganaba legitimidad, respeto y poder, delegando su poder en otros, creando una red compleja de intercambios.

Los zande o azande eran conocidos como niam-niam que para los mercaderes árabes del Sudán significaba «devoradores de hombres». A lo largo de la historia nómadas, misioneros, exploradores, militares y botánicos, aseguraron que los azande eran caníbales. Aunque ninguno de ellos los había visto comer carne humana, no habían visto huellas de cadáveres o mutilaciones a excepción de periodos de guerra, y ningún miembro de los azande admitía haber comido carne (humana).

No había pruebas de primera mano, pero todo el mundo daba el relato por bueno y no se cuestionaba su veracidad. Los niamniam era el cuento que se contaba los niños árabes y a los niños británicos. Eran el coco.

Oficina. Equipos, comunicación deficiente, información parcelada y mucho tiempo para los pasillos; la misma necesidad humana de construir un «nosotros» frente a un «ellos».

Evans Pritchard fue de los primeros etnógrafos dentro de la antropología. A diferencia de otros, él no se quedó en casa haciendo antropología con el relato de los exploradores que volvían a Inglaterra. Vivió varios años en África en diversos territorios zande, para aprender de ellos su lengua, sus ritos y su visión del mundo.

Lo primero que hizo con la cuestión del canibalismo, fue recopilar todos los relatos que mencionaban el tema, y analizar con precisión si el narrador vivió los hechos realmente o sólo había reescrito lo que otros le habían contando. Contrastó fechas, rutas y autores; y luego comparó lo que tenía sobre la mesa:

 

Los resultados de su investigación, sumados a años de trabajo sobre el terreno, le llevaron a determinar que sólo había indicios aislados de canibalismo, que estaba ligado a épocas de hambruna y guerra; y que hacía varias décadas que era una práctica extinta.

…pero los niamniam siguieron siendo el coco muchos años después.

Hay muchos casos históricos en los que las noticias falsas se imponen, creando una verdad que tiene poco de objetiva, pero que es tomada como cierta por un grupo de gente.

  • Las brujas de Salem
  • El ocultismo de los Cátaros
  • …o eso que hace el otro departamento/jefe/compañero sólo para boicotear nuestro trabajo

Familiar?

Las leyendas negras son humanas, somos dados a la inventiva, es parte de quienes somos y de cómo construimos nuestro mundo. Es lo que nos permite construir esa parte del relato que nos queda en blanco porque nos falta información. Estamos hechos de historias.

El problema es que rellenamos los huecos del relato basándonos en percepciones, en las emociones que nos suscita una u otra persona, en nuestros prejuicios, miedos, en lo que nos ha contado uno, que a su vez le ha contado otro, que lo oyó junto a la máquina del café. Poca gente de primera mano y mucha rumorología e interpretación.

«han lanzado esa campaña sólo para tenernos el fin de semana aquí de guardia», «No han hecho la actualización para ponernos en evidencia, porque saben que tenemos a los clientes quemados»

Afirmaciones sin fundamento que a medida que corren por la oficina, van ganando tracción y se convierten en bolas de nieve. Las leyendas negras tienen una función social positiva (y muchas perniciosas):

Positiva

  • Genera gran cohesión social. No he visto nada que levante unos muros tan altos y tan infranqueables alrededor de un equipo o departamento, como tener un enemigo común identificado y claro:

«Los de negocio no tienen ni idea de cómo está montado este chiringuito y lo que nosotros tenemos que hacer para que nada se rompa»

«Los de IT no tienen ni idea de lo que el cliente quiere y las de horas que echamos para seguir haciendo dinero y que esto no se vaya al garete»

«Los empleados no tienen ni idea de lo importante que es que nosotros tengamos la oficina limpia, la máquina de café lista y las basuras vacías para que su vida sea más fácil»

Negativas

  • Sacan nuestra peor parte, la rastrera, la que como humanos también llevamos dentro. Juzgamos sin información y ayudamos propagar el rumor condicionando a otros e influyendo en su opinión.
  • Alejamos el foco social de lo realmente importante.
    • En el caso de los zande, que estaban siendo invadidos paulatinamente por diversas tribus y que estaban abocados a desaparecer de forma silenciosa con la llegada de los europeos.
    • En el caso de las brujas de Salem, que los colonos estaban siendo despojados de parte de los derechos logrados para ponerse al amparo y protección del hombre fuerte (normalmente el que juzgaba a las brujas).
    • En el caso de los cátaros, reinos que estaban mostrando más autonomía religiosa de la que la Iglesia Católica estaba dispuesta a permitir.
    • Los objetivos de negocio: cuando estamos más pendientes de cómo escribe un mail «el otro» o de cómo reacciona en una reunión, en lugar de alcanzar los objetivos, ya nos hemos dejado embaucar por el relato.  Estaremos consumiendo energías y tiempo en protegernos de posibles ataques de «El malo».
  • Contaminan el ambiente de trabajo: ya es bastante complicado entenderse incluso cuando hay amor de por medio (la pareja, la familia, los amigos) pero en una mesa de reuniones cargada de hostilidades invisibles, comunicarse y alcanzar acuerdos es una tarea dura, frustrante y dolorosa.

Todos sin excepción hemos sido en algún momento de nuestra vida el supuesto caníbal o el explorador que no estaba allí pero que sin querer ha ayudado a propagar la leyenda. Nuestra visión de la realidad viene de la información que tenemos,  y ésta condiciona la forma en la que nos relacionamos con otros.

En un entorno donde precisamos de más colaboración y de menos hostilidad, necesitamos contrastar la información; y ante la duda, confiar en las personas. Escuchar y mirar nuestro entorno con una mirada de aceptación y apreciación, y creer de forma absoluta y sin fisuras, que está en nuestras manos entendernos y petarlo.

 

Señalética

La cultura es un contexto compartido por personas que dan a los símbolos el mismo significado…

Estoy en el aeropuerto, ese no lugar que siempre me hace pensar en Marc Augé. Cola del baño y una niña que corre hacia el baño de hombres.

-Eva no. Fíjate en los dibujos- le dice la (supongo) madre- El nuestro es el de la Superwoman, el dibujo de la capa.

No he podido reprimir la sonrisa. Si yo fuera la niña, hace 30 años, me habrían dicho «el dibujo del vestido». Pasar de un vestido a una capa de superheroina es un cambio de significado. Y quizá un atisbo de cambio cultural.

🙂