Profesionales del Renacimiento

Siempre me he sentido un poco acomplejada con mi currículo. Muchas ciudades, muchos proyectos, mucha movilidad en general. Me acuerdo de una entrevista en la que el CEO me entrevistó durante 10 minutos para decirme que yo no era la persona adecuada. Sólo me preguntó una cosa:

-«¿Por qué aguantas tan poco en los trabajos?»

-«Porque trabajo por proyectos»

No le hizo falta más. Le agradecí la sinceridad, es mejor que te digan NO después de 10 minutos y no después de 10 meses.

A lo largo de los títulos de mi Linkedin no hay ninguna etiqueta liberadora con la que sienta que puedo presentarme, todas se me quedan cortas y me parecen limitantes:

  • «socióloga»
  • «social media strategist»
  • «media planner»
  • «reputation manager»
  • «customer director»
  • «project manager»
  • «researcher»

Hay muchas personas que se sienten más cómodas si pueden clasificarte, ponerle nombre a lo que sabes y medir el valor que puedes generar. Pero en mi caso, y en el de cada vez más personas, esto ya no es posible.

El mundo ha cambiado

El mundo en el que estabas toda tu vida en la misma empresa, en el que sólo necesitabas haber hecho una carrera universitaria para triunfar y el mundo en el se premiaba la estabilidad por encima de la capacidad de adaptación, ha desaparecido.

Se buscan empleados del Renacimiento.

El Renacimiento supuso desplazar a dios y poner al hombre en el centro del arte, de la ciencia, de la cultura y de la sociedad en general. Algo similar a lo que hemos hecho ahora con el «consumer centric» o el «user centric» (pero sin el componente capitalista). Fue una revolución y un florecimiento general tras la oscuridad y las limitaciones que había impuesto la Edad Media al desarrollo y a la difusión del conocimiento.

Eliminó las barreras a la creatividad humana.

Los grandes: Miguel Angel, Leonardo Da Vinci, Maquiavelo, Dante, Gutenberg, Bacon, Shakespeare…no habrían encajado en la rigidez profesional que sigue habiendo en muchas empresas. Nadie les habría dado el título de «xxx manager» sencillamente habían aprendido, se habían esforzado y no tuvieron miedo a emprender cosas que no habían probado antes. No se los podía etiquetar en una disciplina porque la mayoría de las veces habían creado en varias de ellas: ciencia, arquitectura, literatura…

Pusieron sus capacidades y conocimientos a resolver problemas y retos, a crear soluciones nuevas basadas en la experiencia y su capacidad para observar y soñar. Lo mismo que necesitamos hoy como sociedad.

Todos los conocimientos suman

Frente al valor que tradicionalmente se le ha concedido al «experto» empiezan a valorarse las personas con un perfil multidicisplinar, que son capaces de ver más allá de una sola disciplina y hacer conexiones entre conocimientos y técnicas para formar nuevas áreas de descubrimiento.

Hace poco conocí a una profesional de la bioacústica. Me contó que había estudiado ingeniería de sonido, pero lo había juntado con su amor por las ballenas. Trabaja en un centro (creo que cerca de Mataró) donde se escucha a las ballenas de todo el mundo y se interpretan sus sonidos. También lo hacen con otros animales, como los elefantes. Entre las aplicaciones está el poder avisar a barcos o trenes con más precisión que un radar, que hay uno de estos animales acercándose y poder así maniobrar. Me recordó que en la India los elefantes son sagrados, y que los trenes prefieren descarrilar y perder vidas humanas a herir un elefante. Como la bioacústica hay muchas otras áreas y profesiones nuevas.

En recursos humanos empieza a hablarse de profesionales con T shaped skills: saber de muchas cosas complementarias y trabajar una en concreto, para poder aportar la visión del especialista en esa materia.

Así puedes saber de finanzas y tener interés por la aplicación de la ingeniería genética a las empresas farmacéuticas (como mi colega O), ser ingeniero informático y querer desarrollarte como coach de equipos productivos y felices o ser director digital y abrazar el budismo para ser mejor líder. Todo cabe y todo suma.

Nuevos problemas, requieren nuevas soluciones; los problemas sin resolver necesitan ser repensados baja nuevas perspectivas; y la creatividad humana no puede ser acotada por un master o por una etiqueta en la tarjeta de visita.

Trabajar para el proyecto, no para la empresa

Los detractores del Renacimiento profesional al que estamos asistiendo, critican la falta de compromiso de los empleados. Toman como referencia el tiempo en lugar de los resultados. Somos muchos los que alrededor de los 18 meses o 2 años en un empleo, cuando la curva de aprendizaje ya se ha estabilizado y el proyecto requiere sólo seguimiento, nos aburrimos. Normal.

Pensemos en los niños en el colegio. Les ponen como tarea hacer un proyecto de biología, un póster explicando la respiración humana y la circulación del oxígeno. Cuando acaban el proyecto quieren hacer uno nuevo, enfrentarse a un nuevo reto, no pasar los próximos 4 años optimizando su cartulina y repitiendo el proceso una y otra vez.

Trabajar por proyectos incrementa nuestra creatividad porque nos pone siempre ante un reto nuevo, supone una motivación constante por aprender cosas nuevas que nos ayuden encontrar la solución al problema. No significa que debamos estar siempre buscando nuevos estímulos; significa que debemos encontrar el equilibrio entre la constancia y la continua optimización por un lado, y la necesidad de aprendizaje y retos por el otro.

Como un artista del renacimiento: mejorar la técnica a base de disciplina, y al mismo tiempo atreverse con cosas nuevas. Como Da Vinci y la innovación que supuso La última cena.

profesionales del renacimiento

Recomendaciones

  1. No te importe aprender cosas nuevas, por muy locas o estrambóticas que parezcan. Un día te darás cuenta de cómo lo aprendido en un área sirve también para la otra.
  2. Hagas lo que hagas, ponle corazón. No es la nómina, es el compromiso personal.
  3. Ten siempre presente cuál es tu propósito vital y si aún no lo has descubierto, empieza a buscarlo ya.

 

(…)

PD: El propósito puede cambiar en matices a lo largo de los años, pero es algo mucho más profundo que la profesión. Conecta lo que se nos da bien, lo que nos hace vibrar y lo que puede ponerse al servicio de los demás.

Mi propósito está relacionado con entender el mundo que me rodea y a las personas que lo habitan, y mi misión (creo) es dar a conocer ese conocimiento. Me ha costado entenderlo, a pesar de que las señas estaban ahí marcando el camino. Todo lo que he aprendido y cómo me he posicionado frente a las preguntas que me hacía, me han llevado al mismo sitio: las personas. El título en mi tarjeta de visita, es lo de menos.

 

Sentirse un fraude

Hace unos meses un compañero me confesaba en medio de un café,  que se sentía un fraude. Yo contesté sin pestañear que llevaba años sientiéndome así, soñando muchas veces que un día mi entorno va a descubrir que en realidad no tengo ni idea de nada. Días después, el mismo compañero me decía que otra chica del equipo le había confesado lo mismo. Somos un club.

Me dio que pensar y empecé a sacar el tema con algunos amigos cercanos; el club crecía con cada conversación. Empezó a intrigarme, considero que todas las personas que me lo dijeron son muy valiosas, tanto en su puesto de trabajo como en su entorno social, así que ¿Por qué se sentían un fraude? 

Empecé a leer, a buscar materiales y a escuchar a profesionales del coaching con el objetivo de entender mejor el problema y ayudar un poco a esas personas que quiero. Aquí lo que he encontrado en el periplo de estos tres meses.

Entornos cambiantes: Digital y Tecnológico

Cualquier persona puede sentirse insegura en su puesto de trabajo, pero las conversaciones que he tenido me han señalado que unos sectores están más afectados que otros. El espacio digital y el tecnológico son los que están sometidos a mayor frecuencia de cambios, y por ello suponen retos de adaptación constante. Las personas que más sufren esa sensación de fraude o de sentirse un impostor, son profesionales de este campo. Cogerse una baja por maternidad, de apenas 6 meses, significa en muchos casos tener que volver dispuesto a aprender varias cosas desde cero. Esto no significa que otros sectores no sufran presión por estar al día, pero sin duda no en la misma medida ni intensidad.

Desafíos personales

Estuve hablando con Sara Ferreras del tema, una coach con la que colaboramos a veces en El Viaje de Walker. La entrevista fue muy reveladora. Estamos viviendo un cambio cultural profundo que supone un enfrentamiento constante de los individuos a desafíos técnicos y desafíos adaptativos. Los desafíos técnicos son los conocimientos que adquirimos y aplicamos: software, herramientas, procesos, formas de trabajo… mientras que los desafíos adaptativos son nuestras competencias para relacionarnos con otras personas, nuestra capacidad de comunicación, de comprensión, de entendimiento.

Un ejemplo sencillo: el primer día de cole tuviste que decir «hola» a un montón de niños, adaptarte a horarios, encajar dentro de un equipo. Todos ellos fueron desafíos adaptativos. A final de curso te hacían un examen de lo que habías aprendido, eso supuso un desafío técnico.

Hace unas décadas el nivel de desafíos era menor, se cambiaba menos de trabajo, de ciudad, las formas de trabajo permanecían varios años, tus compañeros de oficina eran los mismos una larga temporada y las herramientas y los conocimientos sufrían pocos cambios a lo largo de la vida. Esto ya no es así, los desafíos son constantes y en muchos casos, todos a la vez. Cuando ese nivel de incertidumbre y de estrés se mantiene a lo largo del tiempo, el individuo empieza a dudar de su «expertise» (¿En qué soy experto? ¿Aprendiz de todo, maestro de nada?) y comienza a sentirse inseguro. En este contexto, Sara recomienda hacer un ejercicio personal para identificar cuál es la Propuesta de Valor personal.

Significa analizar qué necesita el mercado y qué puedes aportar tú de manera individual. Sin compararte con otros.

  • Tareas ¿Qué tareas realizas dentro de tu equipo?
  • Frustraciones ¿Cuáles son los puntos de dolor de tu equipo / entorno de trabajo?
  • Alegrías ¿Cuáles son las alegrías?

Una vez identificadas, hay que hacer una reflexión personal de cómo contribuimos a agilizar las tareas, reducir las frustraciones y generar alegrías.

80% de las personas se centran en aliviar las frustraciones y aquí el quid de la cuestión. Las tareas y las alegrías son acciones creadoras, necesitan nuestra parte más creativa. Mientras que las frustraciones consumen mucha de nuestra energía, son ingratas y nos hacen sentir infravalorados. Las frustraciones no son un incentivo para nuestro talento ni para aumentar nuestro potencial.

El peligro que corremos todos los seres humanos es identificar lo que hacemos con lo que somos. Si hacemos tareas creativas, reforzaremos esas competencias y acabaremos por vernos desde esa perspectiva, pero si gestionamos dolores, frustraciones o errores, podemos terminar pensando que sólo valemos para eso.

Fuerte.

Cuando llegamos a ese punto de conciencia de lo que hacemos y cómo lidiamos con el día a día, hay que replantearse nuestra forma de enfocar el trabajo (y la vida en general) y crearse a uno mismo. Desde lo que sabemos, la experiencia que tenemos y desde nuestras competencias personales.

¿En qué soy bueno? ¿Cómo puedo aportar al equipo? ¿Cómo puedo aportar a mi empresa? ¿Cómo puedo hacer que otros crezcan? De todo esto va la Marca Personal, no de hacerse influencer, sino de aprender y crecer con el objetivo de ayudar a otros, sea un compañero o tu jefe.

Espacios seguros

Algunas cosas se aprenden por las buenas, otras, las importantes, requieren un poco de dolor y mucha reflexión. Hace poco he tenido la oportunidad de aprender qué era un espacio seguro con Samuel Casanova, el Scrum Master del proyecto en el que estoy.

Un espacio seguro es clave para que las personas puedan sacar lo mejor de sí mismas, su capacidad para verbalizar miedos, conflictos, inseguridades o donde tengan la absoluta confianza para equivocarse y aprender en el proceso. Los espacios seguros pueden ser reuniones a puerta cerrada, sesiones de trabajo o departamentos enteros movidos por esa filosofía.

¿Por qué son claves para no sentirse un fraude? Por el aprendizaje. Si no tienes miedo a perder el respeto o la simpatía del equipo / compañeros ante una cagada, pondrás tu creatividad al servicio de seguir aprendiendo cosas nuevas y crecer. Además de aprender a aceptar mejor el propio aprendizaje de las personas que están a tu alrededor.

Actitud Kaizen

Kaizen es la palabra japonesa que significa «cambiar para mejorar», que en castellano se adapta como «mejora continua».  Todos la cagamos, todos estamos aprendiendo por el camino y en muchos casos arrancamos proyectos muy innovadores con muy poca información, escasa experiencia y altos niveles de incertidumbre. La información y el conocimiento se obtienen, es cuestión de buscarlos, la experiencia se gana con el tiempo, pero la actitud es una competencia que se tiene que trabajar día a día. Es un camino y no un sitio al que llegar.

Sentirse fraude es una actitud ante los desafíos, negativa de partida, porque nos reafirmamos internamente con el mensaje de que «no somos la persona adecuada para esto». Propongo cambiar de prisma y empezar a sentirnos aprendiz, caminante o pioneros. Situarnos como exploradores de cosas nuevas y aceptar el error como una parte importante del aprendizaje (del personal y del profesional).

La clave es valorar nuestras competencias y ponerlas al servicio del equipo o del proyecto.

sentirse fraude

[

Espacio dedicado a las reflexiones de F y C, en parte origen de esto.

]

 

 

Habla de lo que sabes

Llevo yendo a eventos de Marketing Digital desde el 2009: SEO, analytics, social, CRO, reputación, comunicación, monetización, innovación… he escuchado a gente muy brillante y a gente muy mediocre; y en todos los casos lo que separaba a unos de otros era la experiencia personal.

Un vende humos te cuenta lo que «ha oído» que han hecho otros. Te cuenta tendencias, te inunda a ejemplos wow de marcas que tienen mucho impacto; lo que hace Coca Cola, lo que hace ING, lo que implantó Walmart, la estrategia de Red Bull en Japón o el chisme que inventó una pizzería en Arabia Saudí para pedir pizza desde el sofá.

Un ponente brillante te cuenta sus dolores, su paso por el desierto y su trabajo duro. Da igual si es un proyecto grande o si es una startup que no conoce nadie. Lo importante es que es SU dolor, que tiene todos los datos de lo que pasó y las decisiones que se tomaron, aunque no siempre fueran buenas.

Para mí tiene más valor la gente que se desnuda profesionalmente y te cuenta su caso de estudio. Hace falta valentía, profesionalidad y sobre todo didáctica. No lo suelen hacer para ganar más dinero, en un 99% de los casos lo que mueve a esos ponentes es conseguir que la gente aprenda de sus errores.

Por eso de momento se acabaron las ponencias.

Toca parar, aprender, remangarse, hacer un paso por el desierto y acumular experiencia. Para que cuando llegue el momento, pueda hablar de lo que sé y conozco bien, que probablemente será menos de marketing y más de personas.

Gracias a los organizadores de ese pedazo de evento que me escribieron en Mayo, a los que lo han hecho hace unas semanas y los que lo hicieron ayer. Me quedo sólo con el Clinic SEO, que organizo.

MODO APRENDIZAJE: ON

 

Todos queremos que nos recuerden – Analizando la presencia de marca

Todos aspiramos a ser recordados. Decía Dalí «que hablen de mí aunque sea mal» pero lo cierto es que tanto las personas como las marcas, aspiramos a que se nos recuerde pos nuestras bondades y no por nuestras limitaciones o fallos.

Las empresas invierten muchos esfuerzos, tiempo y dinero en generar impacto en los medios, en los consumidores y eventualmente en la sociedad, pero no todas lo logran. El mayor reto es la unificación de los mensajes que se lanzan. Que se logre la consistencia a través de una estrategia unificada de publicidad, comunicación, acciones de responsabilidad social, atención al cliente y en suma, que cada una de las acciones que se lleva a cabo desde la empresa, remen en la misma dirección.

Peso model es un modelo de medicion
Peso model

Mediante nuevos modelos de medición como el Peso Model podemos analizar de forma transversal el impacto que se genera desde comunicación y marketing, y valorar el impacto que están logrando en la sociedad y la percepción de los consumidores.

Sólo midiendo de forma conjunta todas las acciones que se llevan a cabo desde la empresa, y no en clusters aislados como se hacía tradicionalmente (Owned media, Earned media y Paid media), seremos capaces de corregir y dar los pasos necesarios para lograr mayor y mejor impacto de nuestra marca.

El siguiente enlace es la presentación que realicé en el OME2017 sobre el tema: «Todos queremos que nos recuerden. Analizando la presencia de marca» OME2017 Ponencia esponsorizada por Siteground y Acceso.

 

Salir de la Caverna Digital 2

Sólo añadir al post anterior sobre los Algoritmos y cómo nos están encerrando en una nueva Caverna Digital  una noticia para ejemplificar cómo los votantes de Clinton y los de Trump estaban siguiendo cuentas de Twitter totalmente distintas.

Recomiendo la lectura del artículo entero de Vice sobre la investigación del MIT. Clave para entender cómo se están formando las burbujas mediáticas….o cómo nos quedamos más encerrados en nuestras propias cavernas digitales.

https://news.vice.com/story/journalists-and-trump-voters-live-in-separate-online-bubbles-mit-analysis-shows

 

Nos hace falta más Platón.