SIN REDES SOCIALES – investigación

Ni Facebook, ni Instagram, Twitter, Linkedin, Pinterest…

Las reglas son muy básicas y concretas, no abrirlas (y por extensión tampoco publicar) ni en desktop ni en mobile. Tiempo mínimo 1 mes, máximo 6 meses.

Objetivo: entender mejor el papel que juegan en la vida cotidiana.

Tengo una teoría personal: no me considero nada especial, sino más bien del montón. Entre los percentiles normales de casi todo (altura, kg, gustos, aficiones, intereses, hábitos). Así que por lógica, si puedo entenderme a mí misma probablemente también pueda entender a buena parte de la población.

Para documentarlo, tengo que apuntar en un cuaderno cada vez que me gustaría consultarlas o publicar algo. Reflejando hora, sitio en el que estoy y qué estoy haciendo en ese momento. De momento van 15 días de experimento. Me gustaría que fuera el arranque de la investigación para el doctorado.

Algunas áreas observadas durante estas 2 semanas:

  • La batería del móvil no se acaba (maravilla!)
  • Ligero sentimiento de soledad y desconexión
  • Aumento de la concentración
  • El uso de la doble pantalla (mobile+tv) ha caído en picado
  • Necesidad de consultar más fuentes de información (apps de noticias) ante la falta de Twitter
  • Aumento del uso de Whatsapp (casi no lo usaba antes del proyecto)
  • «MONO» GENERALIZADO

Las «trampas» que me he pillado a mi misma haciendo

29/12/2017 11:47 – Entré en Flickr. No lo habría desde hace años. Lo cerré de golpe cuando me di cuenta de que en el fondo, estaba intentando suplir el consumo audiovisual que normalmente realizo por Instagram.

29/12/2017 10:05 – Escribir un post para el blog muy extenso sobre el proyecto de investigación. Lo he sustituido por este. Es pronto para hacer asunciones o extraer insights. Publicándolo no estaba sino realizando otra función de mis redes, construir una imagen de mi misma. He preferido redactar este de forma mucho más somera. Todos los detalles de la investigación (notas, apuntes, grabaciones de voz y otras reflexiones) están documentadas esperando a ser analizadas a medida que los hitos del experimento se vayan alcanzando.

Un apunte interesante, apartar el objeto de tentación y no verlo ayuda a desarrollar mayor autocontrol. El móvil se pasa la mayor parte del tiempo guardado en la mochila o en el bolso. Es uno de los insights que fueron extraídos del «marshmallow experiment» o en castellano «la prueba del malvavisco».

Otros artículos sobre el tema:

Cognitive and attentional mechanisms in delay of gratification

Self-Control and Grit: Related but Separable Determinants of Success

 

Las castas del Primavera Sound

De todos los festivales en los que he estado (que sinceramente tampoco son tantos, Sónar, Lev, Villa Manuela, algún SOS, un Club to club, algún Pitchfork y otro Summercase) el Primavera es sin duda el mejor. Es un universo paralelo en el que se puede entrar poco a poco con los conciertos en la ciudad, para entrar de lleno según arrancan los eventos del PRO.

Han conseguido transformar una colección de conciertos en ese OZ en el que ausentarse de la realidad y centrarse en los sentidos. Además, para los que no somos de costa como me pasa a mí, nos sorprende poder estar viendo a esos tíos con cuya música has crecido mientras sale una luna espectacular sobre el mar (el escenario de Ray Ban es de mis preferidos).

Y este reino tiene su propia organización, sus protocolos no escritos y una estructura de clases bien definidas y marcadas por las pulseras de acceso.

Antes, la gente ya se sentía especial sólo por poder ir al Primavera y llevar orgulloso la pulsera del abono los 4 días. Ibas por la calle mirando al resto por encima del hombro, «lo que se están perdiendo» y buscabas en el metro camino del Forum, la gente que la llevaba igual que tú: «sois de los míos».

Pero en los últimos años han aparecido más clases. Ahora eres pase de un día, abono completo, Abono PRO, VIP o con suerte para unos pocos, Backstage.

¿Qué diferencia hay para unos y otros? Ser un noble, de la realeza quizá o ser un plebeyo, y sentirlo en varias ocasiones a lo largo del día. Porque ser VIP es sentirse un poco más especial que los demás.

Te saltas colas, tienes áreas reservadas, comida especial y birras más baratas, localización especial para ver el escenario Primavera, acceso a casi todo y en suma sentirse el puto amo durante los tres días intensos que dura este tinglao.

Eres Alicia paseando de maravilla en maravilla con un vaso de cerveza en la mano y tu pulsera en el otro.

Y todos los años es igual, la gente puede que suba o no fotos de los conciertos, de las puestas de sol sobre los escenarios, del interior del Auditori o de las letras míticas de bienvenida a la entrada, pero lo que seguro que sí va a subir a las redes va a ser su foto de la pulsera.

«Otro año aquí»

«Todo a punto»

«Arrancando el PS2017»

«One more time»

No es sólo música, la gente no lo siente así. Ir al Primavera, sobre todo si vas varias años de tu vida, es un rasgo que determina quién eres. Le dices al mundo que la música es importante para ti, que te define, que te gusta el rock, el indie o el metal. Que sabes mucho de los grupos que van (cosa que en mi caso es absolutamente falso. Mi estrategia es pegarme a los dos colegas que más saben del tema, dejarme llevar y aprender. Por cierto, gracias Arantxa y Kamu).

Es una forma de distinguirse de los demás.

Pero cuando un festival se vuelve tan mainstream que casi todo el mundo de tu edad ha pasado alguna vez por él, cómo te distingues de la mayoría?

  • En el número de veces que has ido y te has mantenido fiel. Todos los años invariablemente, me encuentro en alguna conversación en la que los colegas cuentan los años en los que han estado, lo que vieron y lo buena que fue aquella cosecha musical.
  • El número de veces que has visto antes a un grupo que viene. Shellac no cuenta porque son incondicionales, pero siempre están por ahí los Thee oh sees, los Swans y alguno más. Si puedes recordar en qué PS o en qué otro festival los viste antes de este año, has ganado puntos entre tus pares.
  • El Abono.

El abono es la clave, porque los pro, los vips o los backstage, te darán la oportunidad de disfrutar de experiencias a las que el resto no habrá podido tener acceso. O de los conciertos ocultos que se dan cita en el Backstage y que están reservados a la cream de la cream del festival (artistas, gente de la industria, promotores y alguna amiga panoli que le ha caído de regalo anticipado de cumpleaños).

Y contar que estuviste ahí y el resto no, es lo que te hace sentir diferente.

(Conste que puedo estar más o menos de acuerdo con esto, pero la naturaleza humana tiene estos quiebros y el marketing funciona casi siempre).

Todos queremos ser diferentes, subir la foto de que estamos AQUI, en el PS, nos hace sentir que estamos donde está todo el mundo. Donde hay que estar si quieres definirte con determinadas características de identidad y si quieres ser parte de determinados círculos.

A mi me recuerda un poco a los tatuajes de los Jacuzza, o a los signos identificativos de las tribus. «Esta es mi gente, esta es mi tribu». Sólo que si subes la foto del abono VIP, no sólo eres de la tribu. Eres de los que cortan el bacalao.

 

 

 

 

 

 

 

Una amiga estos días decía en Facebook que estaba harta de que la gente no hablase de la música, y que sólo subiese fotos de sus pulseras VIP. No están fardando (o quizá si) pero desde el punto de vista antropológico, le están diciendo al mundo en qué posición social están dentro de este reino que sólo dura tres días pero con el que mucha gente tiene tema de conversación durante todo el año.

Podcast de Netnografía

Hace unos meses me entrevistaron para el blog de Antonio Pain sobre qué era Netnografía y cómo podíamos utilizarla para investigar en las redes sociales. Por razones de agenda se ha publicado ahora, así que lo comparto por si alguien estuviese interesado: el enlace para escucharlo.

Para saber más también está disponible la presentación en Slideshare que hice hace unos meses en uno de los MGGHubs sobre Internet de las cosas y Netnografía.

 

 

Cada vez más solos en las Redes Sociales

¿Es la tecnología buena o mala?

Muchos periodistas ponen en entredicho el valor de la era digital haciendo preguntas tan naive como esa. Lo que deberíamos preguntarnos es si estamos haciendo un uso correcto de ella.

Es pronto para aventurar una teoría, pero los estudios y la monitorización de la red apuntan, que las redes sociales podrían estar potenciando determinadas cualidades individuales: la soberbia y el ego, la inseguridad y la falta de autoestima, la adicción a las actualizaciones… en suma algo muy paradigmático de una sociedad tan conectada: nos sentimos cada vez más solos.

Las redes sociales palian aunque parcialmente, nuestra necesidad de atención, haciéndonos más dependientes de ellas y reduciendo nuestra autonomía emocional.

El caso Whatsapp

Una de las apps esenciales en cualquier Smartphone, una de las pocas que se mantiene en el TOP 5 de descargas de todos los países. A pesar de todos sus beneficios (comunicación gratuita a tiempo real, diseño sencillo) está empezando a generar tendencias paranoicas. Muestra de ello son la colección de videos disponibles en Youtube sobre las dificultades que genera en la comunicación, o el número de hilos abiertos en Foro Coches de usuarios que preguntan sobre si el mensaje ha llegado o no al destinatario.

Aunque lo que más me ha impactado, es el miedo de muchos usuarios de la app a ser bloqueados por otro.

Así, una app que está destinada a facilitar la comunicación, lo que está generando son usuarios con una autoestima cada vez más baja, que necesitan saber en todo momento que alguien les escucha al otro lado de la pantalla.

Facebook

Según Foucault en “Vigilar y Castigar” un sistema penitenciario bien diseñado no necesitaba guardias. El individuo era el peor vigilante de sí mismo. Con Facebook ocurre justo lo contrario, el individuo se convierte en su mayor admirador, una red social que alimenta nuestras tendencias más narcisistas. (Aunque los seguidores de Twitter, los contactos de Linkedin o los Likes de Instagram son métricas que representan también estas tendencias).

Qué estás haciendo ahora?

En qué estás pensando?

De acuerdo al Doctor en Psicología social Larry D. Rosen, Facebook incentiva el narcisismo, aísla al individuo e incrementa su dependencia de la atención social recibida por la red. Actualizaciones de estado que no consiguen ningún tipo de interacción (Me gusta o comentario) generaban ansiedad en los sujetos de varios estudios sobre Facebook.

Aunque no todos los resultados son negativos, aparece el concepto de “empatía virtual”. La posibilidad de sentir como propios sentimientos de otros usuarios de una red social. Lo que en principio beneficiaría la comunicación y la cercanía con otros usuarios, pero siempre en entornos virtuales.

 ¿Es la exaltación del ego y el narcisismo, una forma de defensa?

¿Es cierto que nos sentimos cada vez más solos?

Redes Sociales: Comerciando con Sentimientos

«Hoy me he siento triste»

Varias horas después el balance serán unos 15 comentarios en el muro del Facebook preguntando qué pasa, dando mucho ánimo. Varias menciones en el Twitter y algún que otro mensaje directo.

Mails pocos

Llamadas ninguna.

La alienación de las redes sociales

Las redes Sociales se han ido colando en todas las áreas de nuestras vidas, la profesional, la familiar y personal, eliminado las escasas barreras que quedan ya entre lo privado y lo público.

Lo preocupante es que con esta extensión de la vida pública muchas áreas de lo personal pierden sentido. Parece que la vida digital fuera cada vez más real, pervirtiendo las relaciones sociales en algo deshumanizado y dependiente de una pantalla.

¿Compensa más un tweet publicando nuestro estado de ánimo que unas cañas con los amigos que de verdad se preocupan por cómo estás?

La rapidez de internet ha transformado todo en efímero, las relaciones, nuestra atención por algo o un sentimiento. Gente que te manda el pésame en un tweet y en el siguiente publica su foto en el Parque Warner exultante de alegría.

Me preocupa que el ser humano se sienta reconfortado con tweets y comentarios en lugar de con abrazos. ¿Estamos avanzando a un sociedad de pseudoemociones donde ya nada se siente con intensidad? Dónde tódo está anestesiado por la seguridad que da el teclado?

Ya no sentimos, comerciamos con sentimientos, conformándonos con interacciones digitales en lugar de con calor social.

Mientras la mayoría cada vez personaliza más sus publicaciones en el Facebook, los hay que lo sentimos más extraño y ajeno. Leer que se acaba de morir la abuela de un amigo debajo de la publicación de Coca cola con su concurso vía instagram….

Si estoy triste se me ocurren mejores manera de encontrar consuelo que publicándolo en una red social.