Diagnóstico: culpa

Si algo ha conseguido la Covid 19, además de llenarnos los bolsillos con botecitos de geles y mascarillas desechables, es que una gran parte de la población nos sintamos sistemáticamente culpables.

La vida social nos genera grandes dosis de culpa que llevamos a cuestas: responsabilidad, muertos, evitar contagios, prevenir, grupos de riesgo…

No hay nada que hagamos (o dejemos de hacer) que esté exento. Comer con los amigos, ver a la familia, celebrar un cumpleaños…hacerlo supondría poner en riesgo a otros, no hacerlo es enfrentarse a presiones sociales y que nos acusen de ser exagerados, alarmistas o aprensivos.

Resulta que en 2020 ser fiel a nuestra humanidad es precisamente privarnos de ella. De los abrazos, del encuentro social, de los lazos familiares ¿Cuánto podemos estar así antes de que empiece a aparecer la resistencia interna, a que queramos coger un tren o un avión para abrazar a los nuestros?

¿Dónde empieza la ética y dónde la salud mental?

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