Infierno. Marzo 2020

Averno. Una de las muchas entradas. Oficinas de conteo.

-Caronte no has llegado a objetivos. ¿Otra vez te estás dejando a la gente en la orilla?

-No mi señor Paimón. No hay viajeros que recoger.

-¿Cómo que no hay viajeros que recoger? Siempre ha habido viajeros que recoger y la tendencia es que debería ir al alza. Los últimos informes daban altos niveles de odio gracias a nuestros bots en redes sociales. Ya deberían estar llegando a cientos los radicales.

-No sé qué decir señor. Mi orilla está vacía.

-Esto no va a quedar así Caronte. Habrá que responder ante el propio Lucifer de la caída de almas.

[…]

Salón de almas. Epicentro del infierno

-Ejem.

-Si, Paimón?

-Su bajísima vengo a informar.

-No hace falta, ya me ha llegado, no llegan almas.

-¿Ya lo sabía? Perdón su bajísima, claro que lo sabía. No quería dudar de su…

-¿Sabes lo gracioso Paimón? Que en este equilibro cósmico el juicio es teleológico, se aceptan todo tipo de armas y estrategias si el fin es en sí mismo bueno o malo. Así yo puedo emancipar a la mujer para lograr traer aquí algunos asesinos, violadores y políticos. Y él se puede arrasar el planeta entero para «devolverle el sentido a la humanidad, llenar de fe los corazones y traspasar las fronteras de solidaridad». Además tendrá efecto a largo plazo. Muchas generaciones después seguirá habiendo motivados que elijan ser médicos, o camilleras, o militares por el recuerdo de la pandemia. Es brillante. El viejo siempre tuvo gusto por el relativismo moral.

-¿Pero las epidemias no son cosa nuestra señor?

-No Paimón, las crearon arriba. Unen más que las guerras.

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