Apocalipsis

Me pilló con las peores pintas posibles. Mallas, calcetines de koala con orejas en formato pompón, jersey lleno de pelotillas, sin maquillar, con ojeras, y greñas de no cortarme el pelo en 5 semanas.

Sabía que algo gordo se cocía ese año: incendios, refugiados, la gripe…pero una piensa que el año siempre puede mejorar con un golpe de suerte. Optimista por parte de madre. Pero el Apocalipsis, ¿en serio? Pensaba que el fin de la humanidad sería un declive paulatino a lo Mad Max, como la desaparición del último lince ibérico tras años avisando en Jara y Sedal, y no la desaparición al estilo dinosaurio. Pim Pam.

Que no digo que no lo tuviéramos merecido, habíamos sido el peor cáncer de la Tierra. Varios miles de años siendo un «pain in the ass». Agricultura, contaminación, energía nuclear, plásticos… lo raro es que hubiéramos durado tanto. Si yo hubiera sido la Tierra le habría dado un manotazo a la humanidad entera al primer picotazo, como si fuera un mosquito. En lugar de esperar que me pusiera el culo como un colador. Sí, eso es lo que habíamos hecho, ser el puto mosquito de la Tierra, o peor, una avispa. Un enjambre inmenso de avispas a lo largo de nuestra historia como especie.

Por suerte para la Tierra, el Apocalipsis ya había llegado. Me habría gustado visitar Japón, o Islandia. O las dos. Ya no sería nunca una viejecita simpática yendo a clases de cerámica, y se acabó la idea de publicar algo alguna vez. De todas formas ¿quién me iba a leer estando todos muertos?

Cuando empezaron a caer pedruscos me entró el pánico. Absurdo, no había nada que pudiera hacer. No se podía escapar, y las líneas de teléfono no funcionaban, así que no habría forma de decirle adiós a mis padres. Casi mejor, habría sido todo más dramático.

Pensé que me quedaban unos minutos y que la espera con todo haciéndose añicos, iba a ser dura. Repasé todo lo que podía hacer antes de dejar de existir: echarme en la cama, poner música, darme una ducha, quizá un último orgasmo, comer guarradas… No tenía pastillas para dormir ni tampoco alcohol por casa (si nos hubieran avisando con tiempo la cosa habría sido más glamourosa). Así que al final me decidí por la droga más dura que había en mi cocina. Me hice un café largo, bien de azúcar. Que la muerte me pillase en pleno subidón de cafeína, dando botes y pensando que la vida había sido la ostia.

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2020-03-04/enorme-asteroide-sobrevolara-tierra-29-abril-nasa_2481928/

Los de la NASA calcularon mal lo de la colisión.

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