Categorías
Investigación social

La magia del Feedback: sigue el camino de baldosas amarillas

Se han escrito muchos libros sobre cómo dar feedback (y recibirlo) pero sigue siendo una tarea pendiente a nivel social. A lo largo de mi vida profesional me han dado feedback sobre mi trabajo, algunos constructivos, otros en cambio devastadores. El feedback es una herramienta muy poderosa, puede encumbrarnos, motivarnos a ser mejores, hacer que nos enfoquemos en algo con pasión o puede destrozar sistemáticamente nuestra autoestima y llevarnos a tomar decisiones como cambiar de trabajo o replantearnos nuestra valía personal.

En mi primer panel de doctorado he tenido mucho feedback: 3 personas distintas comentando mi trabajo por turnos delante de mis compañeros. Toda una experiencia pública. Me han hecho preguntas sobre mi marco teórico, la pregunta de investigación, mis problemas éticos en el trabajo de campo… y me han indicado todo el universo de cosas que aún me faltan. Las sensaciones al salir han sido muy interesantes.

  1. Desasosiego: el feedback me ha dejado una cosa clara, tengo que dar un par de pasos atrás. Me falta una pregunta que enfoque el camino a seguir. ¿Qué quería Dorothy? Encontrar al Mago de Oz. ¿Por qué? Para poder volver a casa. En mi caso el tema está claro, pero es demasiado amplio. Me falta una pregunta que ayude a hacerlo más tangible y concreto, eso limitará el campo de investigación y lo hará más abordable. Mis deberes este verano son leer y hacerme preguntas.
  2. Placer: el panel fue sobre todo una discusión intelectual. Estamos habituados a los placeres inmediatos y físicos: la comida, el sexo, el descanso…pero la mayoría de nosotros no es consciente de los momentos en que está disfrutando de un placer intelectual. Un libro, una película, música, un videojuego, resolver un problema o estar en una conversación que supone un reto a nuestra inteligencia. Eso también es placer. Lo que vulgarmente llamamos «que te follen el cerebro» es un proceso en el que tus neuronas empiezan a crear nuevas sinapsis, conectándose de maneras nuevas y encontrando caminos por recorrer dentro de tu materia gris. Mientras te enfrentas a retos tu cerebro está creando un Narnia, una Tierra Media, un País de Nunca Jamás y todo un mundo de baldosas amarillas. El placer intelectual crea adicción, nos vuelve yonkis y se hace más fuerte con el tiempo.
  3. Agradecimiento: Decía más arriba que el feedback mal dado puede ser devastador; pues el bueno despeja la niebla y descubre nuevos caminos. Pocas veces se tiene a tres profesionales con experiencia dando indicaciones de cómo seguir el camino y a compañeros que contribuyen orientando también desde los pasos que ellos mismos han dado. Un espantapájaros, un león, un hombre de hojalata, la buena bruja del norte…compañeros de viaje que nos acompañan una parte del camino para hacerlo más fácil. Al viaje sólo podemos darle sentido nosotros mismos, pero es bueno saber que no se camina solo.

El primer feedback de la universidad ha sido todo eso. Sé por compañeros que no siempre es así de positivo, así que razón de más para sentirse afortunada. Me gustaría pensar que es posible trasladar este ambiente de aprendizaje continuo al mundo profesional sin problemas, pero el contexto es distinto. La necesidad de resultados limita mucho los tiempos y el número de veces que está permitido equivocarse. Aún así estoy convencida de que todos debemos entrenarnos en los procesos de feedback, aprender a recibirlos nos ayuda a crecer, aprender a darlos señala nuevos caminos de baldosas amarillas.

Aprendizaje.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *