Categorías
Reflexiones

Atisbos de locura, líneas de frontera

Hay autores a los que se vuelve una y otra vez, como los sitios de referencia donde nos sentimos seguros, quizá hasta de nuestros propios pensamientos. Generan refugios de significado personal.

A mí me pasa con varios, pero si tuviera que poner uno al principio de la lista, sería Goffman. Diría que es mi sociólogo de cabecera, pero sonaría pedante hasta para mí. Digamos que cuando me escapo a un ratito de introspección, vuelvo al pensamiento de que la vida es un pequeño (o un gran) teatro y eso me hace encontrarle sentido a las cosas que a priori no lo tienen.

Él analizó las interacciones sociales como si se tratase de pequeñas representaciones. En lugar de centrarse en los grandes sistemas y estructuras como hacían el resto de sociólogos, puso su atención en los pequeños intercambios de sociabilidad: cuando nos presentamos a alguien nuevo, cuando un camarero sirve a un cliente, una conversación entre colegas, una maestra relacionándose con sus alumnos o un interno con sus enfermeros en un centro psiquiátrico.

Todos actuamos, tenemos un papel asignado (un rol, un personaje) y lo ponemos en marcha cuando entramos en escena, interactuando con otros personajes. La misión de todos nosotros es que la obra siga adelante, no fallar a nuestro equipo, que el público no note que es un papel. Hacer lo que se espera de nosotros.

Doy por hecho que Goffman leyó a Calderón de la Barca y su gran teatro del mundo, su obra contiene muchas reflexiones implícitas en la obra de Calderón sin dejar de ser original. Es un maestro narrando y explicando cómo los conceptos de la dramaturgia encuentran su reflejo en la realidad social. Y como Calderón, Goffman llegó a vincular el teatro con la locura. Estigma e Internados  tratan esas mismas representaciones sociales pero dentro de instituciones psiquiátricas, Goffman se hace una pregunta, ¿Qué ocurre cuando como público hacemos sentir que un personaje no ha realizado bien su papel, que está actuando fuera de la representación, que está actuando como un loco? ¿Se llegará a creer el actor ese nuevo personaje y a empezar a performarlo? Segismundo, ¿Cuándo estaba realmente loco? ¿Cuando lo creían los demás o cuando empezó a creerlo él mismo?

El análisis de ambos autores da para hilar fino, porque ¿qué es la locura sino un salirse de las convenciones y dejar de ejecutar el papel que se espera de nosotros? Jugar a estar en sociedad requiere mucho esfuerzo. Hay personas que parecen desempeñar su personaje con facilidad, pero a la gran mayoría le cuesta. Además existe el añadido de que no sólo tenemos un personaje que desempeñar, sino muchos, un sin fin de roles. Como si el día a día fuera un vaudeville entrando y saliendo de escena, mientras en bambalinas nos cambiamos a toda prisa de ropa, sin aliento para correr al siguiente personaje. Ahora somos la hermana mayor que sirve de modelo, un momento después la alumna atenta, dos horas más tarde la amiga, la madre, la hija…

Tantos personajes distintos suponen mucha presión psicológica. A veces para ejercer bien uno de los papeles, debemos mantener a los públicos separados para no generar inconsistencias sobre nuestro personaje. Quizá no queramos que los alumnos o los votantes nos vean ejerciendo nuestro rol de amiga o de hija. Esto requiere gestión y un control de la situación que no siempre están en nuestra mano.

Quebrarse por dentro no es monopolio de unos cuantos, es algo que le puede ocurrir a cualquiera con mucha presión continuada y sin los apoyos psicológicos adecuados. Es cuando una persona renuncia o se rebela contra las presiones para seguir ejecutando su papel. Dejar el libreto y pasarse a la improvisación sin miedo a cargarse la representación entera.

La línea de la cordura es muy fina. Por eso los que la han cruzado requieren toda nuestra empatía. Todos tenemos nuestros propios demonios personales, solo que algunos necesitan ayuda para lidiar con los suyos.

Libros recomendados de Goffman

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *