Historias de Instagram, historias de Punk

H

Hoy me ha pasado una cosa de esas que vale la pena contar, aunque me haya prometido a mí misma que dejaba el blog aparcado para ponerme con el doctorado.

La historia es esta: hace más de 2 años que tengo la cuenta de Instagram privada, razones; poder ser más yo y preocuparme menos de cómo trascienden mis chorradas. Eliminé a la mayor parte de las personas que no conocía. Lenta pero silenciosamente dejé de seguir a gente y los eliminé de mis seguidores. Me quedé con los importantes: colegas, familia y un puñado de gente que no conozco de nada, pero que su vida o cómo cuentan su día a día me parece inspirador.

Dos de esas personas son @benjavillegas_ y @aureacosta. Los sigo de antes de venirme a vivir a Barcelona. No estoy muy segura de cómo llegué a Benja, quizá por la música, por el diseño o porque vivía en Gràcia. Áurea aparecía en muchas de sus fotos, un día eché un vistazo a su cuenta y me gustó su forma de amar los libros, de captar las luces del barrio y de abrir una ventana a su cotidianedad. Así que ellos sin querer, llevan mucho tiempo acompañándome. Gente que conozco sin conocer y de la que sé más de sus vidas que de muchos colegas que tengo.

Nos ponemos Likes, algún comentario y los años van pasando. Hace unos meses ambos hicieron un viaje flipante a El Paso, parecía una promo sobre un libro. Una biografía sobre un grupo de punk desaparecido. No conocía en detalle la bio de Benja, sabía que había tenido un grupo y que trabajaba como diseñador, pero poco más. Así que al principio supuse que era la historia sobre uno de sus grupos o bien que estaba investigando sobre uno que le había obsesionado. La realidad es mucho más compleja: si todas las historias reales se transforman en algo de ficción cuando se cuentan, ¿Puede algo de ficción transformarse en algo real cuando la gente lo cree?

Mi chico me ha llevado hoy a la expo de un artista emergente. Era en la peluquería de su amiga Nerea, pareja de Charlie, amigos de Christian de cuando él curraba en la Fnac. (Otra historia cruzada, mientras él llevaba el chaleco verde y amarillo en Triangle en la sección de producto técnico, yo lo llevaba a 600km, en la sección de libros de Callao). La idea era pasar a ver la expo, saludar a los colegas y comer en algún sitio del barrio; pero la vida está tejida de historias que se entrecruzan todo el tiempo, como los hilos un mantel peruano.

Las obras eran collages, como diría el autor más tarde, una historia dentro de otra historia como la portada de Green Day de Insomniac por un tal Wiston Smith.

 

 

 

 

 

 

-¿Conoces al autor?

-No, ¿quién es?

-Benja Villegas.

Hay viajes que son de descubrimiento, de explorar la propia incertidumbre. Otros en cambio son de reconocimiento. Como New York, que de tanto ver sus calles en la pantalla, el Empire State, el MOMA y el Central Park, se han colado en nuestra memoria como lugares familiares, y cuando por fin pateas la ciudad, nada parece fuera de sitio. Todo está donde se suponía que tenía que estar.

Ahí estábamos. Fuera de la pantalla del móvil. Aurea, Benja, su hija Leia, un montón de amigos y conocidos, una exposición de collages, una guitarra, una peluquería abierta en domingo y unos vermuts. Todo de lo más normal, ¿Qué hay de raro que la peluquera de un artista que sigues en Instagram sea una de las mejores colegas de tu chico y organice una expo-concierto un domingo en Gràcia?

el paso dedicado -benja villegas

EL PASO, a punk story, de Benjamín Villegas.

About the author

Patricia Salgado

Add comment

Últimas entradas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies