Sin drogas de supermercado

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Hoy hace 16 días que no me meto un montón de drogas que son legales y que están en todos los supermercados de España:

  • Chocolate
  • Coca cola
  • Café
  • Azúcar
  • Alcohol
  • Bollería

Las razones son las de siempre, explorar, entender, reflexionar de un tema durante un tiempo concreto y debatir con mi círculo cercano las implicaciones del experimento.

Estoy aprovechando estos días para leer mucho sobre los efectos del azúcar o el café y a ver varios documentales relacionados con la alimentación, entre ellos Forks over knives, disponible en Netflix. Todavía estoy sacando conclusiones de todo esto. No considero que coma mal, más bien todo lo contrario: abunda la fruta, las legumbres y los frutos secos en mi dieta. Los lácteos se han ido reduciendo con los años y en casa compro poca carne y pescado. Y sin embargo sigo siendo creyente de la religión de las cañas, de la celebración del vino, del chocolate como la mejor medicina para la menstruación y los días tristes; y del café como el ritual mañanero que más protejo en soledad.

Primeros descubrimientos

Adicción

Los 5 primeros días fue una tortura no tomar café por las mañanas, una sensación de vacío inmensa que no se llena con todos los tés del mundo. La vida se vuelve más sosa, insípida. Falta el chute de energía. Te pones en marcha porque no queda otra, pero estás deseando enchufarte 4 tazas en vena.

Las cosas que producen esa adicción deberíamos mirarlas con recelo.

La coca cola ha sido más fácil, pero a algunas comidas les ha faltado «chispa». Me cuesta comerme una hamburguesa o un sushi sin coca cola, es como el ketchup o el jengibre, como Fred sin Ginger. Te quedas a medias y piensas que la vida ha estado a un casi, de ser mejor.

Sin escapatoria

Una de las cosas que me ha sorprendido es mirar los envases y ver que TODO tiene azúcar. El tomate frito, los cereales, la leche de avena…y un largo etcétera.

Comer sano de verdad supone ser muy consciente de lo que compras, cocinas y te llevas a la boca.

A los 3 días del experimento estuve a punto de pedir un arroz con leche hasta que mi colega Carmen me recordó que son bombas de azúcar. Esta semana en Suecia compré unos cereales tipo muesli muy pintones, me los eché en la leche y ahí se quedaron, mi colega Erik releyendo los ingredientes me dijo que sí llevaban azúcar (moreno). Yo no había reconocido la palabra en sueco y los había echado muy alegremente en el carro pensando que eran más sanos que la sauna.

La única escapatoria real del azúcar es comer cosas sin procesar, verduras, fruta y cereales del frutero a la mesa.

Salud

No me siento más «sana» y tampoco he notado el super cutis que dicen que se te queda si quitas el café de la dieta, pero sí tengo claros dos efectos del experimento:

  1. El nivel de energía durante el día ya no es una montaña rusa de subidas y bajadas. Te levantas con energía moderada y la mantienes todo el día más o menos igual. Hasta las 21:30 cuando yo me empiezo a apagar lentamente. Por la noche no duermo ni mejor ni peor, pero no necesito echarme una siesta a mediodía.
  2. No he tenido sensación de acidez ni de estómago pesado. Algo que me pasaba a veces antes del experimento.

Sigo pesando más o menos lo mismo, la diferencia de un kilo abajo me parece poca para que sea significativa en mi autoinvestigación. Voy a seguir registrando pensamientos, sensaciones y rutinas durante los días que quedan por si después de la tercera semana hay algún otro efecto.

Humor y alternativas

Ir a un bar y pedirse un agua con gas es para reírse, sobre todo si tus colegas consideran «las cañas» como una liturgia social muy tuya. Pero si no puedes beber azúcar ni alcohol hay pocas alternativas, hasta el mosto y los zumos llevan azúcar añadido. No sé cómo se las apañan los diabéticos.

Pero lo peor/mejor es el efecto que tienen tus 30 días de privaciones sobre otras personas. Tus amigos empiezan a reflexionar sobre la cantidad de alcohol o coca cola que beben y entonan el «mea culpa», tu chico deja a un lado el Montsant que tanto le gusta y bebe agua en la cena por no beber solo; y la familia te hace bromas por las cosas que se te ocurren, mientras miran con disimulo si la mahonesa que se han echado lleva azúcar.

Comer limpio

Hace unos años me leí el libro de la Antidieta (Fit for life) me gustó mucho, decía algunas cosas radicales como disociar hidratos de proteínas, eliminar el azúcar y los lácteos, el café y el alcohol, etc. Está basada en los principios de la Ortopatia, la higiene natural. Lo que ahora se llama «comer limpio» y ha empezado a resonar en muchos libros de alimentación para evitar el cáncer y otras enfermedades. Los principios no son nuevos, pero su popularidad sí lo es. La salud se ha transformado en la línea divisoria que separa a los pobres de los ricos. Ni siquiera la educación juega ese papel.

Hace 11 años me pareció que los suecos estaban locos, estaba todo lleno de gimnasios y centros deportivos, parecían adictos. Hoy mi barrio en Barcelona tiene casi tantos gimnasios como farmacias y la verdad, no me parece mal.

Pero hablándolo con otros colegas sociólogos, hay algo que nos chirría. Desde un punto de vista social interesa que la gente esté sana, pero desde un punto de vista macroeconómico las enfermedades crónicas como la obesidad, son mucho más rentables que estar sano.

¿Los que se enriquecen con los anuncios de helados, con las cadenas de gimnasios y los seguros privados, no serán los mismos?

 

Sin drogas de supermercado, experimento

 

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Patricia Salgado

2 comments

  • Genial el artículo Pat, gracias.

    Si puedo aportar algo adicional, que no añadido, hace años que soy consciente del problema del azúcar añadido y de lo «malo» del alimento procesado.

    Lo bueno de pasar a una alimentación real, con alimentos reales, es que acabas, almenos yo, valorando lo sano de lo que comes, es decir, también es gustoso y placentero comer por salud, creo que el conocimiento de que lo que comes es bueno, te puede generar esas endorfinas adicionales que endulzan ese plato que para otros es insípido.

    Cuando te desintoxicas y comes con conocimiento, lo que es bueno, sabe bueno.

    ¡Gracias de nuevoooo!

    • totalmente de acuerdo!!!
      Sin azúcar, el rato que te tomas una manzana te parece una explosión de sabor!
      Nos hace falta más cultura de la buena alimentación. El cuerpo nos va a durar lo que nosotros nos esforcemos en cuidarlo bien.

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