Recuerdos, fotos y pistas

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Mi abuela siempre se empeña en que me lleve algo de ella cuando me vuelvo a Barcelona. Una sortija, un pañuelo, unas chanclas…yo nunca le acepto nada, pero ella se empeña. Su mayor miedo, además de la muerte, es que su familia la acabe olvidando cuando ya no esté.

Por eso también cuando voy, me cuenta cosas de mi bisabuela Casilda y mi bisabuelo Goyo, es su forma de pasar el recuerdo de sus padres a la siguiente generación. Se pone contenta cuando me cuenta que iban 5 nietos en un coche camino de Torrevieja, entre los 5 estaban mi madre y mis tíos.

Los recuerdos nos dicen quiénes somos y de dónde venimos. No son realidades, son interpretaciones de la realidad, guardados de forma selectiva. Muchos recuerdos duros se acaban desdibujando, perdiendo el contorno y la forma, mientras que otros más básicos siguen vivos, revisitándonos una y otra vez. Como el olor a jazmín.

A mi abuela nunca le acepto nada, pero cuando voy saco todos los albumes viejos, los abrimos y me los relata. Las fotos siguen siendo las mismas, pero cada vez me las cuenta de una forma distinta. Quizá por eso, una de las últimas veces que fui me tenía preparado un album sólo para mí, para que me lo trajese a Barcelona. Fotos de los bisabuelos, de ella, de mi abuelo Miguel, de todos mis primos y mis hermanos; y un montón de fotos mías.

De vez en cuando lo saco y lo ojeo, aún no sé muy bien cómo pero esto está conectado con el tema del doctorado, la identidad, la imagen y la memoria. Me da pistas que aún no estoy preparada para leer.

¿Qué dicen las fotos de nosotros? ¿Somos capaces de verlo?

Hoy me han revelado algo nuevo. De los 6 a los 15 no salgo sonriendo en ninguna de las fotos. Yo sé que es normal porque en mi casa estaba la tormenta del divorcio de mis padres, pero desde fuera solo se ve a una niña seria y “metida para dentro”. Mi hermano tampoco sonríe en muchas.

¿Se puede leer a la gente a través de sus selfies? ¿Qué nos están diciendo las fotos que nuestros amigos suben de sí mismos? ¿Están bien? ¿Son felices? ¿Se sienten solos?

Hace unos días entrevisté a una chica de 13 años (A) creo que ha sido mi primera informante. Me dijo que sus amigas suben muchas fotos, (morritos, poses, fotos divertidas) que las borran si después se arrepienten porque creen que tienen que salir bien en todas. Sacan 20 o 30 fotos hasta que dan con la que ellas consideran perfecta. La retocan y la suben a Instagram.

Le pregunté a “A” si me enseñaba las que había subido ella. Sólo tenía 2 y en ninguna de ellas se le veía la cara o el cuerpo. Me puso muy triste y me recordó mucho dolor del pasado. “A” está muy gordita, si no le ayudan a gestionar las emociones, es posible que tenga un impacto en su salud de adulta. Me dieron ganas de darle un abrazo.

Sus fotos le están diciendo al mundo que no le gusta la imagen del espejo, que se empeña en ocultarla, y los adultos somos incapaces de verlo.

Me da mucho que pensar. ¿Qué dicen las personas que aprecio con sus fotos de instagram?

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Patricia Salgado

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Sobre mi

Socióloga especializada en investigación de mercados, trabajando en marketing digital desde 2009.

Mi especialidad es el análisis del comportamiento de las personas a través de herramientas digitales.

Utilizo el blog para reflexiones personales, notas y apuntes.

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