Gracias a todos por vuestras vacaciones

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Antes la gente se compraba guías o libros de viajes, como los de Javier Reverte o Paul Theroux. Me encantaba atender esa sección de libros cuando trabajaba en la FNAC. Los que rondaban por allí eran soñadores, gente que a lo mejor, o a lo mejor no, estaba preparando un viaje. Algunas veces real, pero la mayoría de las veces imaginado.

Mientras les mataba lentamente el asfalto madrileño en pleno Julio o Agosto, ellos soñaban con las orillas de Mykonos, las de Haití o Alaska. Yo los imaginaba leyendo en el metro, casi vacío por el verano, camino de la oficina, también casi vacía. Pero daba igual, ellos seguían soñando a cada página que pasaban.

Yo he hecho lo mismo este verano, he estado en la Selva Negra alemana, en Tailandia, en Colombia, en Japón y hasta un poquito en Denia. Y todo mientras estaba sentada en mi balcón de Barcelona. Me he sentido más que nunca, otra L.B. Jefferis de la vida digital. Cotilla, colándome en la vida de los demás con invitación.

 

Las redes sociales pueden afectarnos de muchas maneras, nos pueden desmerecer las vacaciones en el pueblo, como escribía Pablo Mediavilla en The Objetive, o pueden hacernos enfrentar la envidia en crudo, como escribía Carmen Pacheco en Vanity Fair.

Hay mucho de eso, para qué negarlo. Sin embargo reconozco que me empiezan a apetecer menos los viajes Gymkana “1 día en.. 2 días en.. mochila…polvo..mira por fin una ducha..dónde comemos que está todo cerrado…aquí no hay quien duerma..me han acribillado los mosquitos”. Me da pereza ir a sitios petados de turistas, porque en el barrio ya tengo una buena remesa de ellos todas las mañanas, haciendo fotos a la Casa Vicens. Y me empieza a apetecer más la vida contemplativa del pueblo. O la idea que yo tengo de ella. No tengo pueblo, así que me lo imagino.

Mis vacaciones ideales son pillar 3 libros y unos cuadernos, alquilar una casa perdida en la montaña y rodeada de verde y detenerme a cada rato sólo para escuchar a las chicharras de día y a los grillos por la noche. Un sitio sin tele ni wifi. Un año de estos lo hago.

Pero mientras, se agradece que vosotros, personas a las que sigo en Instagram, me hagáis soñar con sitios lejanos y cercanos. Con comidas que no probaré, con playas en las que puede que no me bañe nunca, museos que me pillan lejos y puestas de sol que son un poco diferentes a las que yo tengo desde el balcón.

Por todos esos cientos de fotos nuevas, y las escapadas mentales que me han regalado, gracias. Gracias por los viajes.

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Patricia Salgado

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By Patricia Salgado

Sobre mi

Socióloga especializada en investigación de mercados, trabajando en marketing digital desde 2009.

Mi especialidad es el análisis del comportamiento de las personas a través de herramientas digitales.

Utilizo el blog para reflexiones personales, notas y apuntes.

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