Sentirse un fraude

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Hace unos meses un compañero me confesaba en medio de un café,  que se sentía un fraude. Yo contesté sin pestañear que llevaba años sientiéndome así, soñando muchas veces que un día mi entorno va a descubrir que en realidad no tengo ni idea de nada. Días después, el mismo compañero me decía que otra chica del equipo le había confesado lo mismo. Somos un club.

Me dio que pensar y empecé a sacar el tema con algunos amigos cercanos; el club crecía con cada conversación. Empezó a intrigarme, considero que todas las personas que me lo dijeron son muy valiosas, tanto en su puesto de trabajo como en su entorno social, así que ¿Por qué se sentían un fraude? 

Empecé a leer, a buscar materiales y a escuchar a profesionales del coaching con el objetivo de entender mejor el problema y ayudar un poco a esas personas que quiero. Aquí lo que he encontrado en el periplo de estos tres meses.

Entornos cambiantes: Digital y Tecnológico

Cualquier persona puede sentirse insegura en su puesto de trabajo, pero las conversaciones que he tenido me han señalado que unos sectores están más afectados que otros. El espacio digital y el tecnológico son los que están sometidos a mayor frecuencia de cambios, y por ello suponen retos de adaptación constante. Las personas que más sufren esa sensación de fraude o de sentirse un impostor, son profesionales de este campo. Cogerse una baja por maternidad, de apenas 6 meses, significa en muchos casos tener que volver dispuesto a aprender varias cosas desde cero. Esto no significa que otros sectores no sufran presión por estar al día, pero sin duda no en la misma medida ni intensidad.

Desafíos personales

Estuve hablando con Sara Ferreras del tema, una coach con la que colaboramos a veces en El Viaje de Walker. La entrevista fue muy reveladora. Estamos viviendo un cambio cultural profundo que supone un enfrentamiento constante de los individuos a desafíos técnicos y desafíos adaptativos. Los desafíos técnicos son los conocimientos que adquirimos y aplicamos: software, herramientas, procesos, formas de trabajo… mientras que los desafíos adaptativos son nuestras competencias para relacionarnos con otras personas, nuestra capacidad de comunicación, de comprensión, de entendimiento.

Un ejemplo sencillo: el primer día de cole tuviste que decir “hola” a un montón de niños, adaptarte a horarios, encajar dentro de un equipo. Todos ellos fueron desafíos adaptativos. A final de curso te hacían un examen de lo que habías aprendido, eso supuso un desafío técnico.

Hace unas décadas el nivel de desafíos era menor, se cambiaba menos de trabajo, de ciudad, las formas de trabajo permanecían varios años, tus compañeros de oficina eran los mismos una larga temporada y las herramientas y los conocimientos sufrían pocos cambios a lo largo de la vida. Esto ya no es así, los desafíos son constantes y en muchos casos, todos a la vez. Cuando ese nivel de incertidumbre y de estrés se mantiene a lo largo del tiempo, el individuo empieza a dudar de su “expertise” (¿En qué soy experto? ¿Aprendiz de todo, maestro de nada?) y comienza a sentirse inseguro. En este contexto, Sara recomienda hacer un ejercicio personal para identificar cuál es la Propuesta de Valor personal.

Significa analizar qué necesita el mercado y qué puedes aportar tú de manera individual. Sin compararte con otros.

  • Tareas ¿Qué tareas realizas dentro de tu equipo?
  • Frustraciones ¿Cuáles son los puntos de dolor de tu equipo / entorno de trabajo?
  • Alegrías ¿Cuáles son las alegrías?

Una vez identificadas, hay que hacer una reflexión personal de cómo contribuimos a agilizar las tareas, reducir las frustraciones y generar alegrías.

80% de las personas se centran en aliviar las frustraciones y aquí el quid de la cuestión. Las tareas y las alegrías son acciones creadoras, necesitan nuestra parte más creativa. Mientras que las frustraciones consumen mucha de nuestra energía, son ingratas y nos hacen sentir infravalorados. Las frustraciones no son un incentivo para nuestro talento ni para aumentar nuestro potencial.

El peligro que corremos todos los seres humanos es identificar lo que hacemos con lo que somos. Si hacemos tareas creativas, reforzaremos esas competencias y acabaremos por vernos desde esa perspectiva, pero si gestionamos dolores, frustraciones o errores, podemos terminar pensando que sólo valemos para eso.

Fuerte.

Cuando llegamos a ese punto de conciencia de lo que hacemos y cómo lidiamos con el día a día, hay que replantearse nuestra forma de enfocar el trabajo (y la vida en general) y crearse a uno mismo. Desde lo que sabemos, la experiencia que tenemos y desde nuestras competencias personales.

¿En qué soy bueno? ¿Cómo puedo aportar al equipo? ¿Cómo puedo aportar a mi empresa? ¿Cómo puedo hacer que otros crezcan? De todo esto va la Marca Personal, no de hacerse influencer, sino de aprender y crecer con el objetivo de ayudar a otros, sea un compañero o tu jefe.

Espacios seguros

Algunas cosas se aprenden por las buenas, otras, las importantes, requieren un poco de dolor y mucha reflexión. Hace poco he tenido la oportunidad de aprender qué era un espacio seguro con Samuel Casanova, el Scrum Master del proyecto en el que estoy.

Un espacio seguro es clave para que las personas puedan sacar lo mejor de sí mismas, su capacidad para verbalizar miedos, conflictos, inseguridades o donde tengan la absoluta confianza para equivocarse y aprender en el proceso. Los espacios seguros pueden ser reuniones a puerta cerrada, sesiones de trabajo o departamentos enteros movidos por esa filosofía.

¿Por qué son claves para no sentirse un fraude? Por el aprendizaje. Si no tienes miedo a perder el respeto o la simpatía del equipo / compañeros ante una cagada, pondrás tu creatividad al servicio de seguir aprendiendo cosas nuevas y crecer. Además de aprender a aceptar mejor el propio aprendizaje de las personas que están a tu alrededor.

Actitud Kaizen

Kaizen es la palabra japonesa que significa “cambiar para mejorar”, que en castellano se adapta como “mejora continua”.  Todos la cagamos, todos estamos aprendiendo por el camino y en muchos casos arrancamos proyectos muy innovadores con muy poca información, escasa experiencia y altos niveles de incertidumbre. La información y el conocimiento se obtienen, es cuestión de buscarlos, la experiencia se gana con el tiempo, pero la actitud es una competencia que se tiene que trabajar día a día. Es un camino y no un sitio al que llegar.

Sentirse fraude es una actitud ante los desafíos, negativa de partida, porque nos reafirmamos internamente con el mensaje de que “no somos la persona adecuada para esto”. Propongo cambiar de prisma y empezar a sentirnos aprendiz, caminante o pioneros. Situarnos como exploradores de cosas nuevas y aceptar el error como una parte importante del aprendizaje (del personal y del profesional).

La clave es valorar nuestras competencias y ponerlas al servicio del equipo o del proyecto.

sentirse fraude

[

Espacio dedicado a las reflexiones de F y C, en parte origen de esto.

]

 

 

About the author

Patricia Salgado

7 comments

  • Google realizo un estudio llamado ‘projecto aristoteles’, investigando que se requiere para tener un ‘equipo asombro´https://rework.withgoogle.com/print/guides/5721312655835136/
    De los resultados, el factor numero uno fue…espacio seguro!
    Buen trabajo, Pat!

    • Gracias Almudena, reconozco que queda mucho por aprender sobre los espacios seguros. Una cosa es la teoría y otra saber aplicarla bien incluso en situaciones de crisis, pero esto es un aprendizaje continuo 🙂

  • Somos muchos los que nos encontramos en esta situación, a pesar de estar seguros de que todos los días damos lo mejor de nosotros mismo, con un trabajo honesto y humilde, en la que de partida asumimos que nos vamos a equivocar y eso nos hace humanos y que lo importante es la reacción ante nuestros errores… pero nuestro entorno nos hace pensar que todo ese esfuerzo no es suficiente y que no es lo que realmente se espera de nosotros. Todos trabajamos para un tercero, ya sea un jefe o un cliente. Cuando controlas al equipo, puedes generar ese entorno seguro del que hablas (y del que quiero saber más), pero cuando tratamos con clientes nuevos… ese entorno se vuelve hostíl, lleno de incertidumbres y gestos propios de una negociación de poderes entre “ellos” y “nosotros” que terminan por machacar autoestima.
    Muchas gracias por compartir tus reflexiones con nosotros, nos ayudas mucho.

    • Gracias Nacho, yo creo que tenemos que empezar a creer más en nosotros mismos. No por lo que sabemos, sino por el esfuerzo que estamos dispuestos a hacer por aprender y hacer que las cosas pasen.

      (aceptando que por el camino vamos a cometer muchos errores)

      🙂

Sobre mi

Socióloga especializada en investigación de mercados, trabajando en marketing digital desde 2009.

Mi especialidad es el análisis del comportamiento de las personas a través de herramientas digitales.

Utilizo el blog para reflexiones personales, notas y apuntes.

Puedes encontrar mi experiencia profesional en Linkedin

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