SIN REDES: Reflexión final

[NOTA: Esto no es un artículo académico. No voy a citar a otros. Lo que escribo es mío y en lo posible, lo he intentado contar sin filtros.]

Hace 6 meses me desinstalé todas las redes sociales.

No empezó como un experimento, sino más bien como una necesidad. Me había dado cuenta de que a veces me ponía triste o me sentía sola después de pasar un rato mirando las fotos de otros. Tenía siempre el móvil a mano para publicar, responder o comentar; y eso me robaba conciencia del momento en el que estaba: fuera una cena con amigos, leyendo un libro o paseando por la ciudad. Era una esclava (o una adicta) a las redes sociales.

Me las desinstalé por necesidad, pero cuando empezaron a aflorar las reflexiones me di cuenta de que tenía que convertirlo en algo más formal, en un experimento. El objetivo ha sido andar este camino y documentarlo para crecer en el proceso.

Los primeros días: ansiedad

Mono. Cogía el móvil, miraba la hora, lo volvía a guardar. Así como 20 veces cada 5 minutos. Cualquier cosa era susceptible de convertirse en una foto o en una story de Instagram. Cualquier pensamiento que se me cruzaba por la cabeza y parecía mínimamente inteligente DEBÍA ser compartido en Twitter. Además estaban los ratos “muertos” esos de esperar a que empezase una reunión, de la cola del autobús, de sofá a la espera de que acabase el intermedio… me quedaba mirando la pantalla esperando a que pasase algo. Ansiedad, supongo que algo parecido a dejar de fumar.

Para documentar lo que estaba sintiendo, cada vez que tenía ganas de publicar algo lo anotaba en una libreta azul, con la hora, el día y una pequeña explicación de porqué quería publicarlo. Pasadas las 3 primeras semanas (ya a primeros de enero) tenía el cuaderno azul casi lleno.

Aún no contaba el experimento y todavía no me preguntaba nadie. No estaba segura de si sería capaz de aguantar varios meses sin redes, así que evité dar mucha explicación del tema. Mis amigos y seguidores aún no habían notado que había desaparecido de la red, las preguntas vendrían después.

El cuaderno azul

Creo que mi primer diario me lo regalaron justo antes de que mis padres se divorciasen. Debía tener 7 años. El regalo fue de casualidad de unos tíos lejanos que tengo, pero fue un hecho significativo dentro de mi vida. Desde entonces he escrito muchos. Escribir es mierda de la buena. Te permite entender mejor el mundo que te rodea y te lleva de paseo por todos los mundos que habitan en tu interior. Pero no es un viaje exento de peligros, a veces nos damos de bruces con todo lo que no nos gusta de nosotros mismos y puedo asegurar por experiencia, que es un campo basto.

El cuaderno azul me reveló patrones que no había sido capaz de ver cuando usaba las redes sociales. Algunas cosas las veía escritas en distintos días y horas, pero las emociones que generaban ciertas conductas eran las mismas.

libretas en lugar de redes

26/12/2017

14:20 “Amor, creo que es la clave de todo. En una sociedad individualizada y a ratos egoísta, nos gusta creer que alguien se preocupa por lo que hacemos, comemos, pensamos.

21:22 “(…) Algunos likes me hacen más ilusión que otros (…) cuando he estado con pareja Instagram ha pasado a segundo plano”.

28/12/2017

16:45 “(…) Ahora hablo más por Whatsapp, creo que para sentirme menos sola, y me he bajado 4 apps más de noticias, entre ellas Redit. Creo que me mueve la necesidad de información que proporciona Twitter en pocos minutos”

17:15 “(…) me he comprado un vestido para nochevieja. Creo que estaré muy guapa esa noche. Lástima no poder compartirlo y que sólo me vayan a ver con él por el Apolo y los amigos (…)”

 

Ejemplos de estos hay muchos; el cuaderno sacó a la luz dos temas muy grandes. La soledad y la autoestima; y un buen montón de temas pequeños: el poder del vínculo, la construcción de la identidad, el teatro que es todo esto, el ruido mental que producen las redes…

Han sido 6 meses de hacerse muchas preguntas y de hacerlas a la gente que me ha rodeado:

¿Cómo es posible que nos sintamos solos cuando estamos conectados con 20 veces más de personas que antes?

¿Cómo es posible que la generación que más dice YO y que más fotos hace de sí misma, sea en realidad el reflejo de una sociedad llena de inseguridades?

¿Por qué preferimos huir de la realidad con la pantalla, que dedicarnos tiempo a pensar y a encontrar el equilibrio?

La soledad y la autoestima baja no son el resultado del uso de las redes sociales. Algunas emociones las traemos ya de casa, pero sí creo que las redes sociales acrecientan ambos sentimientos de una manera muy negativa. Paradójico, no?

No tengo grandes revelaciones para ninguna de las dos, pero puedo contar desde lo que he observado en mí y en otros.

Soledad

La soledad es un sentimiento humano. Nadie puede meterse en nuestra cabeza y entender la maraña de pensamientos que llevamos a cuestas. Podemos intentar compartirlos con las herramientas que tenemos a mano: escribir, hablar, crear; pero siempre se quedan cortas a la hora de expresarnos a nosotros mismos, hay pensamientos que son sólo nuestros. Podemos estar rodeados de gente y seguir sintiendo que estamos solos. Estar solo no es malo, permite la propia conciencia y la reflexividad individual. Lo importante es cómo de cómodos nos sentimos mirando hacia dentro y encontrándonos.

Todo este proceso requiere de madurez emocional y de mucha auto reflexión; y esto no es posible si estás pegado al móvil viendo las redes sociales. Por muy conscientes que seamos de que las redes no dicen la verdad, esas fotos que vemos todos los días, nos pueden hacer sentir solos. Podría parecer que el resto de personas lo han hecho mejor que tú para estar rodeados de amor y compañía. Y esto me lleva al otro gran tema:

Autoestima

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Ojalá nos enseñasen a ser personas más seguras, con lo que sabemos y somos, y sobre todo con lo que no sabemos y no somos. Llevo varias semanas investigando otro tema que está muy relacionado con éste: “sentirse un fraude” o como dicen los periodistas de coaching “el síndrome del impostor”. Estamos en un entorno cambiante que nos obliga a adaptarnos todo el tiempo, la mayor parte de las veces sin estar seguros de si sabemos lo que hay que saber o de si estaremos a la altura. Se nos olvida que lo importante es la actitud, y que el resto ya lo aprenderemos por el camino.

El problema es que en las redes sociales todo el mundo parece más inteligente, más preparado, más guapo, más sexy, más deportista…

S, me contaba que en Twitter se sentía pequeñita. Sigue a un buen montón de profesionales de su sector y me contaba que aunque le encantan las cosas que publican, a veces le parece que son un club cerrado al que ella no pertenece. Siente que le queda mucho por aprender y que nunca será parte de ese grupo, a pesar de estar en el mismo sector, ir y participar en las mismas conferencias y tener el mismo estatus dentro de la compañía.

A mi me pasa igual. No tanto en el sector profesional como en el personal. En mi instagram siento que la gente sabe mucho más de música que yo, que lee libros más inteligentes, que es más guapo, tiene más estilo y hasta es más majo. Cuando me quité las redes todo eso desapareció. Se acabó la comparación.

A medida que pasaban los días desaparecían el mono y la sensación de soledad; y eran reemplazados por estar más a gusto conmigo misma, con todas mis limitaciones y pequeños talentos.

Vínculos

En 2007 Facebook me ayudó a seguir en contacto con la gente que había conocido de Erasmus. 11 años después sólo veo a un puñado de ellos, unos cuantos que han pasado a ser “amigos de verdad” y que para nada necesitan Facebook, Instagram o Twitter para saber cómo estoy o para que yo me entere de las cosas importantes que pasan en su vida.

Cuando volví a las redes el 7 de junio lo anuncié en Instagram: muchos me escribieron dándome la bienvenida, diciendo que me habían echado de menos, que se había notado que no estaba.

L, una de esas personas que llevan en mi vida 11 años desde que me dijo “Hola” en sueco con acento gallego; me dijo que no entendía todos esos comentarios. Ella no había notado que no estuviese, sabía que no estaba porque yo le había contado el experimento y porque no veía fotos mías, pero no tenía esa sensación de ausencia. A pesar de vivir en Londres me había notado cerca todo este tiempo.

Y esto contrasta con todas las personas que se pusieron en contacto conmigo en privado o en público para preguntarme si estaba bien (por cierto, gracias a todos los que os preocupasteis. Perdón porque nunca fue mi intención)

sin redes - estas viva

¿Qué papel juegan las redes en la construcción de los vínculos sociales?

¿Cuánto nos acercan a otros?

Poco. Nos quedamos en la superficie: lo que han comido, dónde han estado, lo que han hecho. Una relación de verdad requiere mucha más profundidad, más conectar a través de lo que sentimos, lo que pensamos y lo que nos afecta. Creo que si nos diesen a elegir entre conocer a pocas personas muy bien, o a muchas de forma superficial, todos elegiríamos la primera opción. Y sin embargo con las redes hacemos justo lo contrario. Prestamos más atención a una foto chorra de un conocido lejano, que a nuestra pareja o amigos sentados a nuestro lado.

Saber de la vida de los demás no es construir una relación. Se supone que con las redes estamos más informados, pero la realidad es que gracias a las redes, nos estamos perdiendo muchas cosas.

Identidad

Escribir en diarios mucho tiempo tiene varios efectos secundarios. Uno es que acabas dándole vueltas al existencialismo. Tanta reflexión hace que te preguntes una y otra vez quién eres y cómo desentrañas eso que llamamos identidad.

Las redes te permiten ser muchas personas. Los mismos canales que decía al principio que tenemos para expresarnos a nosotros mismos: hablar, escribir…son vías de creación, o en sentido negativo, vías de producción. Producción de la identidad. Para sintetizarlo de forma sencilla: el hábito hace al monje. Tanto tiempo de llevarlo, el monje desempeña muy bien su papel, y deja de ser un papel. ÉL es monje.

Lo mismo pasa con la red. Lo que publicamos que comemos, leemos, escuchamos, vemos, etc tiene carga cultural. No es lo mismo leer Schopenhauer que Canción de Hielo y Fuego (“Hola soy friki”, “Hola, yo cultureta”). Tampoco es lo mismo llevar unas bambas Le coq sportif que unas Vans. Le están diciendo al mundo dónde nos situamos y con qué nos sentimos más identificados; bien sea con camisetas de rock metal o con camisas de Polo Ralph Laurent. Las redes son un escaparate de nuestra identidad.

El experimento me ha ayudado a ver con más profundidad la imagen que he construido de mí misma, y las sutiles diferencias que existen entre lo que he construido en Linkedin y Twitter, frente a Facebook e Instagram. No es una mentira, es una performance. En las redes todos somos artistas plásticos de nuestra propia identidad. Y lo dejo aquí, si todo va bien éste será el tema central de mi doctorado.

Ruido mental

Pensar es complicado, centrarse es complicado y ninguna de las dos es posible cuando agarramos el móvil como escape y distracción. Nos hace falta sentir el momento sin más, y no llenarlo con el ruido mental que producen las redes.

  • Semáforo
  • Cola del autobús
  • Cafetería
  • Tiempo entre reuniones

Ningún rato de esos necesita echar un vistazo a las redes. Lo que necesitamos es no hacer nada, respirar y dejar que el cerebro digiera lo que está viviendo para poder concentrarse, para ser más efectivo.

Quitarme las redes también me quitó estrés, me dio más atención a lo que estaba viviendo, mi cabeza no estaba pensando en el tweet que me habían respondido, en la foto que había subido, o en los likes de Linkedin que le habían puesto a mi video. Estaba en el aquí y en el ahora.

¿Qué estoy pensando? ¿Esto es constructivo? ¿Es como quiero enfocar este tema?

Empecé a escucharme más a mi misma. Esa voz que todos llevamos dentro. Nos conocemos de hace tiempo, pero las redes no me dejaban oírla. Vale la pena hacer el esfuerzo deliberado de no ser productivos a todas horas. No hacer nada a ratos, es pura magia.

El impacto que todo esto ha tenido a mi alrededor

Una tormenta en Hawai empieza con una pequeña brisa en Sant Pol. Si queremos cambiar algo debemos empezar por nosotros mismos. Yo quería entenderme mejor, sin más, pero 6 meses dan para muchas conversaciones con amigos y familia. Todo empezaba con un “¿y cómo lo llevas?” para acabar con reflexiones profundas sobre su propio uso de las redes y muchas preguntas sobre qué nos aportan.

En Marzo estalló la crisis de Cambridge Analytica y Facebook, y en Mayo entraba en vigor la GDPR sobre el uso de nuestros datos en internet. Temas como la privacidad, la exposición pública, la manipulación y la dependencia han cobrado más importancia, tanto en los medios de comunicación como en las conversaciones a pie de calle.

Bien.

La tecnología no es mala per se. Con internet y las redes sociales nos hemos comportado mucho tiempo como adolescentes probando cosas nuevas, ha sido divertido, pero es hora de madurar y reflexionar sobre el uso que queremos darles.

¿Y ahora?

No tengo ni idea. Me gustaría decir que no voy a caer en lo de antes, pero no lo sé. Las redes me siguen pareciendo un medio apenas explorado para entender el mundo y a las personas que me rodean. Pero son sólo un medio, lo que me interesa son las personas y cómo se sienten dentro de su contexto social y cultural.

No voy a eliminar mis cuentas, pero sé que la actividad no va a ser la que tenía. Hay cosas que me importan mucho menos o mucho más ahora que antes.

Ha sido un experimento genial 🙂

 

 

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31 comentarios

Me ha encantado leerte, sobre todo porque el resultado de tu experimento llega en medio de mi propia reflexión sobre el uso que hago de las redes, especialmente en cuanto al ruido mental y el tiempo que roba de atención a otras cosas importantes.
Hace 9 meses fui madre y aproveché ese hito para rebajar la atención que le dedicaba, y eso que a cada momento publicaría cómo está siendo la experiencia de ser mamá! No he cortado de raíz como tú (aunque no lo descarto) pero he vuelto a usar reloj de muñeca y despertador para reducir excusas para entrar a las redes.
Gracias por compartir tu experiencia, aunque paradójicamente haya podido encontrarla a través de las redes!

Y enhorabuena por llegar a esos 6 meses de desconexión!

Abrazo.
Malale

Extraordinario relato que induce a la reflexión. Muy personal pero muy válido para todos. No querías hacer una tesis, pero cimentas una base muy interesante para ello.
Gracias valiente!

Patricia excelente encontrar tu experimento, ahora mismo se lo paso a mis hijos, creo que les hará bien. De tus reflexiones -muchas y buenas- me quedo con una “En las redes todos somos artistas plásticos de nuestra propia identidad.” abz! PD: Yo estube 24 meses sin smartphone… ya te contaré

Mi «experimento» en los ult. años ha sido dejar de ir a discotecas y pasar mas tiempo tranquilo. Las relaciones en ellas pueden ser similares a las de las redes sociales digitales: salimos guapos, nos da palo irnos para no perdernos nada, etc.

Tampoco creo que la gente que no esta en redes sociales sea menos superficial, sencillamente estan en otros canales mas offline.

Si hiciesemos mejores networkings y mas desvirtualizaciones creo que todo iria mejor.

Bieeeeeen !
Por fin tenemos a nuestra compi de vuelta, no solo para que nos ayude con las RRSS en el ClinicSEO, «sin tí nada es igual».
Aunque ya lo sabiamos y te teniamos cerca por otras vías, también te echamos de menos en el día a día con tus «cosas».
Ya te lo dijimos en su día con «tu bajón»….. ¡TE NECESITAMOS!

Mucha gente piensa que las relaciones que se construyen por medio de las redes sociales, son superficiales, en cierta forma irreales o inconsistentes. Pero no deja de ser un reflejo de lo que pasa en la vida real. » Una relación se construye con tiempo y en el tiempo».
Y es muy cierto que cuando pasas un tiempo sin tener noticias de una persona con la que te une una amistad de verdad, son apenas 5 segundos, después del abrazo inicial para estar conectados de nuevo.
Las relaciones y las amistades cambian con la persona y el tiempo,.
A veces una birra aunque sea virtual vale mucho.
No obstante soy de aquellos que piensa que es más importante quererte a ti mismo primero y luego a los demás (llamarme egoista si queréis) pero si no te quieres no puedes querer a nadie.

Kisses pat

Grande Pat!! Remueve el post algunas cositas internas joer, qué verdades cuentas… Personalmente me ha pasado algo tan simple, a la vez que jodido, como que mi hijo de 5 años me diga Papa deja el móvil…. para que le prestara atención. Uff no se cómo expresar lo que sentí en ese momento, fue jodido. RRSS sí pero con conocimiento de qué son, para qué son y ojito con las contra indicaciones (que pocos las explican como tú has hecho) que son más que jodidas, las cuales nos aíslan más de la auténtica realidad y de nuestra humanidad. Felicidades por desnudarte con este post y contarnos tal cual tu vivencia.

Las historias que más nos tocan son las que nos cuenta alguien en primera persona.
Gracias por la anécdota 🙂

Yo tengo una estrategia, dejar el móvil en casa siempre en el mismo sitio. Lejos de la mesa, del sofá y de cualquier otro rato tonto. Si quieren dar conmigo, es importante o alguien necesita algo, seguro que llama.

A ver si te veo pronto amigo

Patricia,
Gracias por haber escrito esta pieza . La encontré anoche en un email/feed de Nuzzel en mitad de otros cinco or seis artículos de SEO, y me alegro un montón de haber hecho click y leerlo . Me fuí a la cama muy muy inspirado gracias a los detalles de tus letras, y pensando en leer una novela para variar un poco mis habitos.

Yo a menudo me canso de estar enganchado a los medios sociales y a la obligación psicologica de tener que estar conectado constantemente y de repente desconecto durante dias. Pero después, incomprensiblemente, me siento culpable. Si me vuelve a ocurrir volveré a leer tu reflexión de nuevo.

Pienso que como todo, la moderación es necesaria para poder disfrutar más de las cosas que te gustan.
Gracias de nuevo por este respiro intelectual
saludos desde Francia 😉
david

Hola soy de mexico estoy pasando por una situacion complicada y un dia decidi dejar todas las redes sociales la verdad estoy mas agusto sin ellas tengo un mes y todo va bien lo unico que me reclaman es whats y siento que es un mal necesario no quiero regresar pero ahi me contactan del trabajo, del equipo de fut y otros cosas importantes, me gusto mucho lo que escribiste por que es verdad me siento igual, gracias por compartir pense que era la unica que se sentia asi que tengas un buen dia

Hola! Se que el articulo es de hace tiempo pero yo acabo de descubrirlo. Buscando como afrontar esa ansiedad del principio de la desintoxicación llegue aqui. Era adicta, muy adicta al movil. O aun soy. Y hoy he decidido cortar de raiz. Y si, desinstalado todo y cerrado cuentas me he visto toooodo el santo dia abriendo el movil para nada! Tenia una saturacion de informacion tan grande que me vi a punto de colapsar esta noche pasada. Quizas sea algo momentaneo como tu, pero mi objetivo es poder ser capaz de centrarme en lo que estoy haciendo olvidandome por completo del movil.

Hace años mi padre se enfadaba por verme tanto con el movil y claro, yo me defendia como podia. Un dia me dijo una frase que a dia de hoy entiendo mejor: «las redes sociales te acercan a los que estan lejos, pero te alejan de los que estan cerca».

Muchas gracias por tu articulo, por removernos y darnos ese bofetón de realidad tan necesario. Y a mi personalmente esos tips para llevar mejor este cambio. Sin duda guardo tu pagina que tienes cosas muy interesantes.
Yo espero poder con esto! (Icono de brazo haciendo fuerza, jeje)

Un abrazo

Que nivel de reflexion sobre este tema!!… nada mas que decir!!. Solo q por favor si estas ampliandolo en tu doctorado nos cuentes!!

Hola! me encantó tu post y me terminó de convencer en dejar las redes.. porque ya no le encuentro sentido.. si antes la gente pudo vivir sin las redes porque nosotros no vamos a poder? Se trata de disfrutar la vida y los momentos.. a mí me encanta la fotografía y en el último viaje me di cuenta que no disfruté del todo el paisaje porque quería conseguir la mejor foto para publicar y para que?? La verdad que no me llenó… Así que se viene un nuevo comienzo. Gracias por compartir tu experiencia. Un gran abrazo

Apenas hasta hoy lo acabo de ver y vaya!
Me encantó las observaciones a las llegaste después de tener tanta fuerza de voluntad para no entrar a ellas y conectar contigo misma. Yo en estos momentos estoy en proceso de dejarlas por un tiempo (aún no pienso cerrar la cuenta) y he de admitir que se me sigue haciendo algo difícil por lo adicta y apegada que estuve a ellas pero, con esto que acabo de leer me das inspiración para seguir con ese plan y reflexionar sobre lo mucho que podría aprender al desprenderme un rato de ellas, muchas gracias por compartirlo!
Un abrazo desde México! ❤

A mi me ha costado decidirme para dar el paso, hace mucho tiempo que llevaba pensando en desconectarme de las redes hasta que el amor pudo conmigo. Estaba casi obsesionada con un chico y todo el tiempo miraba su perfil para que ver hacia etc hasta que dije basta. Desde que estoy sin redes me he preguntado muchas cosas en plan, quien son los amigos de verdad, q necesidad tengo yo de enseñarles mi vida a la gente o q significa para mí subir una historia de mi batido… En fin, gilipolleces. No sé si volveré a usarlas pero si lo hago no sera de la misma manera o eso espero. El objetivo con el q lo hice lo tengo q superar para volver a conectarme. Gracias por tu reflexión.

Hola.te entiendo. Me pasó algo parecido. Resulta que no te puedes olvidar de alguien porque es «famoso». Y resulta que tu también eres «famosa». Es una putada enorme, con lo fácil que era antes olvidarse de una persona, o no ya olvidarse, pero si al menos, no estar viéndola a cada momento, o saber que la puedes ver a cada momento y ella a ti. Es una auténtica locura. No sabes lo que me alegra que las redes sociales no sean obligatorias. En un mundo tan loco como éste, no me extrañaría. Dios nos libre. Un saludo.

Sin redes sociales desde hace dos meses, y no pienso volver. Cuando me enteré de que existían, allá por 2009, sentí autentico miedo, y créeme, no era una persona miedosa por aquel entonces, ni mucho menos.
Estoy mucho mejor sin redes. No quiero ni el youtube. Tengo whatsapp para la familia y el trabajo. Y se acabó. Pienso que menuda chorrada han inventado, las odio. Y paradójicamente, era adicta, fíjate. La gente flipa conmigo por eso. Pero así soy, y no soy la única. No necesito mendigar likes, me basta con tener a los míos. Lo único bueno que les veo, es que son buenas para ligar si estás solter@. Es más fácil conocer gente. Por suerte, tengo pareja. Un saludo.

Hola. Mi comentario no ha sido publicado, me salía que estaba duplicado porque sin querer le he dado a enviar dos veces. Así que seré muy breve, odio las redes sociales, las veo una locura sin sentido. Lo único positivo que les veo es que son buenas para conocer a alguien si estas soltero. Es lo único realmente positivo que les veo. Por suerte, tengo pareja. Y que alivio porque me da tremenda pereza estar otra vez ahí. Un saludo máquina!!!

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