Spoiler. Sin Redes

Madrid me da ganas de hacer mil fotos. Gente que quiero, sitios de referencia y mil cosas que compartir de esta ciudad ruidosa, que es parte de quién soy.

En lugar de hacer esas fotos escribo en mi diario etnográfico del experimento Sin Redes. Hoy hace 5 meses que las apagué; y estoy empezando a preparar todo el material para sacar conclusiones.


Hay una cosa que valoro mucho de este experimento, y son las conversaciones que se han generado en mi entorno gracias a esta decisión radical. Amigos y familia han hecho una reflexión en voz alta sobre lo que significa estar conectado, el tiempo que les dedican a las redes y cómo se sienten dentro y fuera de ellas. Es paradójico. En lugar de estar poniendo likes y comentarios sin chicha en las fotos de mi gente, he hablado con ellos de lo que significa estar conectado. La conversación ha sido mucho más profunda y más gratificante; y ha sido mi decisión de salirme unos meses lo que la ha provocado.

Aunque sólo fuera por esto, ya ha valido la pena.

Anécdota graciosa, alguien me pidió ayer que le mandase una foto mía. Me tiré un buen rato y al final me pareció que el resultado era un desastre. Así que sí, hacerse selfies no es como montar en bicicleta, se pierde el tranquillo.

😀

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