Patricia Salgado Investigación Digital

Millennials llegando a los 40

M

Muy fan.

Coger vacaciones para quedarte en casa y planear pequeños placeres: el desayuno con el periódico, la exposición del miércoles por la mañana, ir al mercado con las señoras y pensar qué te va a dar por cocinar ese día, coger un tren para ir a tu playa favorita (pasada Mataró), pasar la tarde en una cafetería leyendo una novela chorra (ni ensayos sesudos, ni manuales técnicos, ni artículos de señores con el título de doctor).

Y cuando ya creas que el día no puede mejorar porque ha sido perfecto, acabar de cañas o vinos arreglando el mundo y debatiendo sobre lo profano y lo divino. Se me ha pasado lo de huir hacia delante.

Cada vez miro más extrañada a esa gente de mi edad que necesita estímulos nuevos todo el tiempo. ¿No empieza a parecer un poco infantil eso de deprimirse por no haber ido a Tailandia, ni al último concierto de aquellos tíos que por cierto, ya has visto 6 veces?

A partir de los 35 me parece que nos volvemos un poco más gilipollas (si cabe) y empezamos a zumbar. Como las moscas al final del verano que hacen más ruido intentando salvarse de la muerte inminente. Una marcha desesperada para parecer que tienes 20 años pero con la nómina de los 40.

No digo ni por asomo que a los 40 tengamos que volvernos como nuestros padres, dejar de llevar zapatillas o dejar de ir a conciertos. No, claro que no.

Pero me resultan muy infantiles algunas posturas reticentes a cambiar y a evolucionar. A comprometerse, a aceptar que te dan pereza algunos festivales y que este año porqué no, te molaría pillar una casa rural en la montaña en lugar de arrastrarte por carreteras de la India con los pies llenos de ampollas y la cara llena de polvo. Amigos que siguen yendo a las mismas cosas año tras año, con un entusiasmo forzado que huele a cansado y producido.

No hace falta tener hijos.

Para permitirse cambiar y crecer no hace falta tener hijos, ni trabajar en una consultora donde te obliguen a llevar americana, ni haber pasado por el trámite de la hipoteca.

Nos han vendido tan, pero tan bien, lo de la juventud que ahora que se esfuma (en el sentido figurado, que estamos estupendos) parece que nos hubiéramos quedado sin alternativas. No sé, hay todo un mundo ahí fuera y aquí dentro por seguir descubriendo y creciendo.

Que le den a Tailandia.


About the author

Patricia Salgado

Add comment

Patricia Salgado Investigación Digital

Sobre mi

Socióloga especializada en investigación de mercados, trabajando en marketing digital desde 2009.

Mi especialidad es el análisis del comportamiento de las personas a través de herramientas digitales.

Utilizo el blog para reflexiones, notas y apuntes.

Puedes encontrar mi experiencia profesional en Linkedin

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies