Patricia Salgado Investigación Digital

Las castas del Primavera Sound

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De todos los festivales en los que he estado (que sinceramente tampoco son tantos, Sónar, Lev, Villa Manuela, algún SOS, un Club to club, algún Pitchfork y otro Summercase) el Primavera es sin duda el mejor. Es un universo paralelo en el que se puede entrar poco a poco con los conciertos en la ciudad, para entrar de lleno según arrancan los eventos del PRO.

Han conseguido transformar una colección de conciertos en ese OZ en el que ausentarse de la realidad y centrarse en los sentidos. Además, para los que no somos de costa como me pasa a mí, nos sorprende poder estar viendo a esos tíos con cuya música has crecido mientras sale una luna espectacular sobre el mar (el escenario de Ray Ban es de mis preferidos).

Y este reino tiene su propia organización, sus protocolos no escritos y una estructura de clases bien definidas y marcadas por las pulseras de acceso.

Antes, la gente ya se sentía especial sólo por poder ir al Primavera y llevar orgulloso la pulsera del abono los 4 días. Ibas por la calle mirando al resto por encima del hombro, “lo que se están perdiendo” y buscabas en el metro camino del Forum, la gente que la llevaba igual que tú: “sois de los míos”.

Pero en los últimos años han aparecido más clases. Ahora eres pase de un día, abono completo, Abono PRO, VIP o con suerte para unos pocos, Backstage.

¿Qué diferencia hay para unos y otros? Ser un noble, de la realeza quizá o ser un plebeyo, y sentirlo en varias ocasiones a lo largo del día. Porque ser VIP es sentirse un poco más especial que los demás.

Te saltas colas, tienes áreas reservadas, comida especial y birras más baratas, localización especial para ver el escenario Primavera, acceso a casi todo y en suma sentirse el puto amo durante los tres días intensos que dura este tinglao.

Eres Alicia paseando de maravilla en maravilla con un vaso de cerveza en la mano y tu pulsera en el otro.

Y todos los años es igual, la gente puede que suba o no fotos de los conciertos, de las puestas de sol sobre los escenarios, del interior del Auditori o de las letras míticas de bienvenida a la entrada, pero lo que seguro que sí va a subir a las redes va a ser su foto de la pulsera.

“Otro año aquí”

“Todo a punto”

“Arrancando el PS2017”

“One more time”

No es sólo música, la gente no lo siente así. Ir al Primavera, sobre todo si vas varias años de tu vida, es un rasgo que determina quién eres. Le dices al mundo que la música es importante para ti, que te define, que te gusta el rock, el indie o el metal. Que sabes mucho de los grupos que van (cosa que en mi caso es absolutamente falso. Mi estrategia es pegarme a los dos colegas que más saben del tema, dejarme llevar y aprender. Por cierto, gracias Arantxa y Kamu).

Es una forma de distinguirse de los demás.

Pero cuando un festival se vuelve tan mainstream que casi todo el mundo de tu edad ha pasado alguna vez por él, cómo te distingues de la mayoría?

  • En el número de veces que has ido y te has mantenido fiel. Todos los años invariablemente, me encuentro en alguna conversación en la que los colegas cuentan los años en los que han estado, lo que vieron y lo buena que fue aquella cosecha musical.
  • El número de veces que has visto antes a un grupo que viene. Shellac no cuenta porque son incondicionales, pero siempre están por ahí los Thee oh sees, los Swans y alguno más. Si puedes recordar en qué PS o en qué otro festival los viste antes de este año, has ganado puntos entre tus pares.
  • El Abono.

El abono es la clave, porque los pro, los vips o los backstage, te darán la oportunidad de disfrutar de experiencias a las que el resto no habrá podido tener acceso. O de los conciertos ocultos que se dan cita en el Backstage y que están reservados a la cream de la cream del festival (artistas, gente de la industria, promotores y alguna amiga panoli que le ha caído de regalo anticipado de cumpleaños).

Y contar que estuviste ahí y el resto no, es lo que te hace sentir diferente.

(Conste que puedo estar más o menos de acuerdo con esto, pero la naturaleza humana tiene estos quiebros y el marketing funciona casi siempre).

Todos queremos ser diferentes, subir la foto de que estamos AQUI, en el PS, nos hace sentir que estamos donde está todo el mundo. Donde hay que estar si quieres definirte con determinadas características de identidad y si quieres ser parte de determinados círculos.

A mi me recuerda un poco a los tatuajes de los Jacuzza, o a los signos identificativos de las tribus. “Esta es mi gente, esta es mi tribu”. Sólo que si subes la foto del abono VIP, no sólo eres de la tribu. Eres de los que cortan el bacalao.

 

 

 

 

 

 

 

Una amiga estos días decía en Facebook que estaba harta de que la gente no hablase de la música, y que sólo subiese fotos de sus pulseras VIP. No están fardando (o quizá si) pero desde el punto de vista antropológico, le están diciendo al mundo en qué posición social están dentro de este reino que sólo dura tres días pero con el que mucha gente tiene tema de conversación durante todo el año.


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Patricia Salgado

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Patricia Salgado Investigación Digital

Sobre mi

Socióloga especializada en investigación de mercados, trabajando en marketing digital desde 2009.

Mi especialidad es el análisis del comportamiento de las personas a través de herramientas digitales.

Utilizo el blog para reflexiones, notas y apuntes.

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